La historia sin final feliz del refugiado sirio agredido por una periodista húngara

Osama Abdul Moshen aterrizó en España el pasado 17 de septiembre para comenzar una nueva vida, pero tras intentarlo desesperadamente sigue sin conseguir reunir a toda su familia, que permanece en Turquía sin opciones de salir


La agresión que sufrió Osama Abdul Moshen, el refugiado sirio conocido por ser pateado por una periodista húngara, aceleró todos los trámites de su llegada a España. Pero, se podría decir que Osama Abdul Moshen todavía no ha comido perdices. 

Tres meses después de su feliz aterrizaje en España, este refugiado sirio se ha topado de bruces con la imposibilidad de traer a su familia hasta España, observando cada día como su mujer y sus otros hijos siguen viviendo una auténtica «situación límite». Desesperado por un deseo que no llega, Osama Abdul Moshen se ha cansado de llamar a todas las puertas, y ha decidido tocar en la última, la del presidente del Gobierno. A él precisamente le ha pedido que agilice los trámites para traer a España a toda su familia.

En una rueda de prensa celebrada en la Ciudad Deportiva Villaverde, organizada por el Centro Nacional de Formación de Entrenadores (Cenafe), que es donde trabaja, este refugiado sirio ha querido mostrar su frustración y su desesperación. A su mujer y a sus dos hijos se le «ha negado» el visado una y otra vez, mientras Osama Abdul Moshen ve cada vez más lejos la posibilidad de reunir por fin, y después de tanto sufrimiento, a toda la familia en España.

Y es que el camino que ha recorrido este hombre no ha sido fácil. Expulsado de su país por la guerra, Osama llegó a España el 17 de septiembre para intentar comenzar una nueva vida. A sus espaldas no solo cargaba con su hijo Zaid, de 7 años, y con otro hijo de 18. Osama cargaba las penurias de la guerra y de un camino hasta la paz que ha estado lleno de piedras. 

Hoy en día, Osama y sus dos hijos -el mayor se unió a ellos en Alemania, donde obtuvo una autorización temporal de residencia por la vía rápida- residen en un piso de Getafe cuyo alquiler abona el Centro Nacional de Formación de Entrenadores, con cargo a su fondo para la solidaridad.

Osama está contento en España. Pero le falta algo. Y algo muy importante. Ha sufrido ataques de ansiedad porque está preocupado por su mujer y sus dos hijos. Los tres miembros de la familia que le quedan por traer a España están atrapados en Ankara (Turquía) en un piso alquilado que vence el 1 de enero y a los que lleva meses sin ver, a pesar de que el Gobierno se comprometió a traerlos hasta aquí. 

Sin embargo, las cosas no son tan fáciles. Para que su familia pueda venir y conseguir el visado especial, la embajada de España en Turquía les exige una serie de documentos (certificado de antecedentes pensales, pasaportes en vigor, libro de familia y certificados médicos) y además, que todos ellos estén traducidos al castellano. El problema es que los documentos son «imposibles de conseguir», puesto que para obtenerlos habría que volver a Siria. Y si lo hiciera, Osama se jugaría la vida, al ser un hombre «perseguido por el régimen». 

El presidente de Cenafe, Miguel Ángel Galán, ha explicado que para entregar estos documentos en Beirut tenían diez días, los cuales ya han concluido, por lo que sólo pueden esperar a que les concedan el asilo. Por ello ha exigido al Gobierno «que les faciliten las cosas» y no se pongan tantas trabas a los refugiados, pues hasta el momento la embajada española en Ankara «les ha tratado muy mal» y la «situación está al límite». Ha criticado también que con el tirón mediático que tuvo Osama «todo el mundo se apuntó al carro pero las promesas para ayudar a su familia no se han cumplido». La semana que viene, el refugiado sirio viajará a Turquía para visitar a su familia y ver su situación. Osama ha pedido ayuda, ya en nombre de todos los refugiados sirios, porque están pasando situaciones muy difíciles y lo que quieren es poder reunirse con sus familias.

A Osama ya le ha salido algún aliado en su guerra personal. El presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Carlos Carnicer, se ha sumado a la petición del refugiado y ha solicitado a los ministros de Exterior, José Manuel García-Margallo, e Interior, Jorge Fernández Díaz, que agilicen los trámites requeridos para lograr la reunificación de la familia del refugiado sirio. 

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