Los talibanes están envalentonados tras sus últimas victorias

La presencia del Estado Islámico enfanga un conflicto que ya dura 14 años


Redacción / La Voz

Catorce años después de haber sido expulsados del poder, la presencia de una fuerza militar internacional y de cientos de miles de millones de dólares no han acabado con la insurgencia talibán. Hasta el punto de que sus últimas ofensivas han obligado a la OTAN a reconsiderar su estrategia en Afganistán y frenar la prevista retirada de tropas, que se mantendrán al menos un año más. Lejos de descender, la violencia ha convertido este año en uno de los más sangrientos desde el 2001, con al menos 1.592 muertos y 3.329 heridos civiles solo en el primer trimestre.

¿Cuál es la actual posición de los talibanes?

Como ya le ocurrió al de su antecesor Hamid Karzai, el Gobierno de Ashraf Ghani no controla nada más allá de Kabul y el país sigue en manos de señores de la guerra o bajo dominio de los insurgentes. Sus últimas ofensivas incluyeron la toma durante unos días de la ciudad de Kunduz (norte), donde lograron su victoria más importante desde el 2001, y el asalto esta semana al aeropuerto de Kandahar (sur), que dejó 68 muertos, entre ellos 39 civiles. Esos resultados los han envalentonado y dejado claro que las fuerzas afganas no son aún capaces de proteger solas su territorio, a pesar de los 60.000 millones de dólares que Washington ha gastado los últimos catorce años para equiparlas y formarlas.

¿Qué presencia tiene el Estado Islámico?

Para enfangar aún más el conflicto, el Estado Islámico apareció hace un año en Afganistán nutriéndose de grupúsculos islamistas y también de facciones disidentes de los talibanes. El grupo yihadista le disputa el liderazgo de la lucha contra el infiel y los que califica de «grupo desviado». Desde hace meses son frecuentes los enfrentamientos entre ellos. Las deserciones en el mando talibán comenzaron tras la designación del mulá Ajtar Mansur como sucesor del fallecido mulá Omar, unas divergencias que han derivado en una guerra abierta entre facciones sobre todo en el sur del país. Hace una semana se informó de que Mansur había resultado herido o muerto tras una disputa entre líderes. A inicios de noviembre se creó formalmente una facción disidente que escogió a otro jefe, el mulá Mohamed Rasul, partidaria de una línea dura y cercana al EI. Al contrario, se considera que Mansur es favorable al diálogo con el Gobierno afgano.

¿Para cuándo la retirada total de la OTAN?

La luna de miel de los primeros años entre el expresidente Karzai y sus aliados occidentales dejó lugar a una cohabitación tensa y desconfiada. En el 2014 comenzó la retirada progresiva de las tropas de la OTAN, tras el traspaso de control de las distintas plazas ocupadas a Kabul. Miembros de la OTAN, como Alemania o Estados Unidos, habían anunciado que en el 2016 continuarían retirando sus efectivos. Pero los últimos ataques de los talibanes hicieron reconsiderar la estrategia e incluso está previsto un refuerzo de los militares en el terreno. Sigue adelante la misión de entrenamiento de los soldados afganos Resolute Support (Apoyo Decidido), en la que participa España.

¿Para cuando la paz?

Las perspectivas de paz están muy lejanas pese a los reiterados intentos de negociación. Ghani anunció ayer la reanudación del diálogo en las próximas semanas, después de la suspensión en julio, pero los afganos siguen sin ver un atisbo de paz y una salida de la miseria. Esa falta de futuro ha llevado a al menos 146.000 afganos buscar este año refugio en Europa.

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