Venezuela funde a negro al chavismo

Henrique Capriles exige a Nicolás Maduro que se ponga a la orden del Parlamento y le reclama una amnistía política


caracas / corresponsal

La oposición venezolana había logrado al cierre de esta edición la mayoría absoluta de 112 diputados de la Asamblea Nacional y estaba a la espera de cuatro circuitos que podían llevar el número total de sus diputados a 116. Es una victoria aplastante que funde a negro al chavismo y lo hunde en una crisis de legitimidad que puede ser irreversible. En estados emblemáticos para este movimiento, como Aragua, Bolívar, el Distrito Capital (sede del Gobierno Central) o Barinas, cuna del fallecido Hugo Chávez, la oposición obtuvo todos los escaños en pugna. Además, triunfó en 20 de las 24 entidades federales del país, mientras el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, obtuvo solo 51 diputados.

La contundencia del triunfo opositor, indicó Enrique Márquez, dirigente de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), es tan grande que en varias entidades duplicó la cantidad de votos del PSUV. La oposición ganó en nueve de las doce ciudades más grandes. Según el gobernador de Miranda y dirigente de la MUD Henrique Capriles, la diferencia en votos entre su coalición y el partido del Gobierno supera los 2,3 millones, que se corresponden con el diferencial de 16 puntos (58-42) señalado por el presidente, Nicolás Maduro, en su discurso de aceptación de los resultados.

Sin embargo, hay otra versión, que señala que la diferencia es de casi 37 puntos, pues la oposición habría obtenido el 67% de los sufragios contra solo el 30% del PSUV. Si los resultados fuesen estos, la diferencia treparía hasta los 5,2 millones de votos.

A diferencia de lo ocurrido en otros procesos electorales en los que ganaba el chavismo, en esta ocasión el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ofreció resultados totalizados por bloques políticos, y hasta ahora, ni la MUD ni, por supuesto, el chavismo, se han molestado en contabilizarlos. Cualquiera que sea el cómputo definitivo, «Maduro tiene que ponerse a la orden de la nueva Asamblea Nacional», exigió Henrique Capriles, quien agregó que «no será la Asamblea Nacional de la revancha, sino de la justicia». La mayoría absoluta de la Asamblea Nacional permitirá a la oposición ser un «suprapoder» que puede aprobar leyes orgánicas, destituir ministros y vicepresidente, e incluso realizar enmiendas a la Constitución Nacional. Tanto Capriles como Henry Ramos Allup, diputado ganador por Caracas, dijeron que una prioridad absoluta del nuevo Parlamento será la libertad de Leopoldo López y los restantes presos políticos. Otra será conseguir un referendo revocatorio sobre Maduro .

La postura militar

Las largas horas en las que los venezolanos esperaron por los resultados tienen, según se cuenta en círculos políticos de Caracas, una explicación. Según se afirma, habría sido el ministro de la Defensa, Vladimir Padrino, en una reunión en la base militar de Fuerte Tiuna, al sur de la capital, quien exigió a un grupo de políticos y militares del chavismo, encabezados por Maduro y por Diosdado Cabello, actual presidente de la Asamblea Nacional y quien perderá esta jefatura, que reconocieran los resultados. Según esta versión, Padrino rechazó cualquier intento de la cúpula chavista de obrar en contrario.

Fuentes informadas indican que la reunión del domingo en la noche tuvo una previa el jueves, en la que ya había manifestado igual opinión al respecto. Padrino López afirmó la semana pasada que en Venezuela no habría «ni golpe ni autogolpe ni junta cívico-militar», refutando así tanto a Maduro como a Jesús Torrealba, secretario de la Mesa de la Unidad Democrática.

Tres horas después del cierre de las mesas, y mientras el país ardía en rumores, apareció en una cadena nacional de radio y televisión, flanqueado por todo su Alto Mando Militar, y en traje de campaña, hizo un llamado a que el proceso electoral continuara y culminara en paz, respetando las reglas del juego y la democracia, lo que fue entendido como un llamado al CNE a que entregara los resultados que ya prácticamente todo el país conocía a través de las redes sociales y que, aún así, se demoraron casi tres horas más.

Inmediatamente después de que se divulgaran los resultados, Maduro señaló desde el Palacio de Miraflores que se sentía «tranquilo con su conciencia», porque «hemos luchado por la justicia social». Atribuyó su derrota a la «guerra económica» (una tesis que esgrime para justificar la inflación del 300% y la escasez del 70% que vive el país), la cual «arreció en las últimas semanas. Afirmó que «en Venezuela no ganó una oposición sino que lo hizo una contrarrevolución». «Hemos perdido una batalla hoy, pero la lucha ahora es que empieza».

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