Los venezolanos se juegan hoy su futuro en las urnas

Venezuela amanecerá hoy con un toque de diana que anunciará la apertura de unas urnas en las que 19,5 millones de ciudadanos -casi la mitad de la población total- se jugarán su futuro.


Caracas

La de hoy no es una más de las múltiples convocatorias electorales -casi una por año- de los últimos tiempos. Son unas elecciones parlamentarias en las que además del reparto de los 167 escaños que componen la Asamblea Nacional, el presidente, al que teóricamente le quedan tres años de mandato, en la práctica, también se juega el puesto. El resultado final dependerá en buena medida de los índices de participación, sobre todo del tradicional electorado chavista entre el que el número de descontentos con la gestión de Nicolás Maduro crece por momentos.

Pero más importante que la suerte del presidente más cuestionado de la historia de país, lo que está en juego son las esperanzas de la gran mayoría de los ciudadanos -chavistas y no chavistas- que están hartos de padecer un desabastecimiento galopante de productos básicos y una pérdida constante del poder adquisitivo de sus ingresos, todo ello a pesar de vivir en uno de los países más ricos en recursos naturales del planeta, y de la violencia que se cobra a diario más víctimas mortales de las que se registran en países en guerra.

Esperanzas

Esas esperanzas se han alimentado, en buena medida, con los pronósticos de las encuestas realizadas a lo largo de la campaña y la precampaña electoral que vaticinan en todos los casos un triunfo claro de la oposición. Un triunfo que, de confirmarse hoy en las urnas, en la práctica, no hará más que encender una luz al final del túnel.

El ritmo de ese cambio va a depender, en  buena medida, de la holgura de la victoria de hoy. La nueva mayoría no tendrá  la misma capacidad de maniobra si es simple o si es cualificada. A fin de cuentas, el Legislativo no es más que uno de los cinco poderes constitucionales de la República Bolivariana. Los otros cuatro  -Ejecutivo, Judicial, Electoral y Moral- seguirán en manos del chavismo que los tiene plenamente copados y los va a exprimir al máximo en la nueva coyuntura. 

Las medidas urgentes que tendrán que ser adoptadas a partir de mañana, sobre todo en el terreno económico, para sacar al país de la bancarrota en que se encuentra sumido, van a tener un elevado coste político que el chavismo tratará de endosar  a una oposición que con una mayoría simple podrá torpedear las iniciativas del Ejecutivo pero no neutralizarlas.

Mayoría simple

Que el esperable triunfo de la oposición se puede quedar en una mayoría simple es algo que muchos de sus lideres tienen asumido. Los más realistas, en privado, admiten que se pueden quedar en 94 diputados.

Ese resultado, más que un fiel reflejo de la realidad social del país, sería consecuencia del ventajismo del oficialismo que no se ha recatado en utilizar todos los recursos del Estado en favor de los candidatos chavistas. Si bien el acto electoral de hoy, en sí, no entraña excesivos riesgos de manipulación, no se puede decir lo mismo de todo el proceso que lo ha precedido. Las fechorías más groseras han sido la neutralización de los candidatos con más gancho de la oposición, en unos casos por la vía judicial, llegando incluso a su encarcelamiento, y en otros impidiendo la inscripción de sus candidaturas con las justificaciones de lo más peregrinas. 

No conformes con eso, han vuelto a modificar las circunscripciones electorales reduciendo el número de diputados elegibles a aquellas más afines a la oposición, sobre todo en los núcleos urbanos más importantes, y aumentándolos en zonas rurales de menos población pero más afines al chavismo.

Por si todo lo anterior no fuese suficiente, también recurrieron al confusionismo colocando en el tarjetón electoral donde aparecen las siglas de todas las candidaturas, justo al lado de las siglas de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), que agrupa a la oposición, las de la MID (Movimiento Independiente Democrático), una candidatura fantasma auspiciada por el  chavismo.

El afán por guardar las apariencias ha llevado al CNE (el poder electoral) a invitar a acompañantes internacionales como el ex presidente español  Zapatero  pero rechazaron a otros que pretendían venir como los de la OEA (Organización de Estados Americanos) y los del Parlamento Europeo,  para que diesen fe de la limpieza de proceso. Pero no se han cortado lo más mínimo a la hora de impedir y/o obstaculizar la presencia de la prensa extranjera. Registrarse para el seguimiento del proceso electoral  requería la firma de una carta que, en la práctica, supone aceptar la censura previa.

Genio y figura

Sin duda el personaje estelar de esta campaña, muy a pesar incluso de algunos de sus correligionarios que piensan que les ha restado votos, ha sido Nicolás Maduro. En las actos de cierre no se cortó a la hora de calificar de «ejemplar» la campaña de su partido.

Tampoco tuvo reparos a la hora de decir que las colas en las afueras de los supermercados son culpa de la  oposición venezolana, quienes aplican «una técnica psicológica».  Por ello ordenó al Sebin -la policía política- detener a gerentes de supermercados «donde haya cola».

En los últimos actos de la campaña empezó a admitir, aunque solo como hipótesis, que hoy pueden perder en las urnas. «En caso de que la revolución perdiera el 6D -dijo en una de las cadenas televisivas-, la vida continúa y la revolución tomaría un nuevo carácter? Jamás y nunca entregaríamos la revolución, pasaríamos a una nueva etapa que estaríamos por ver cómo se desarrollarían los acontecimientos».

Una de las guindas de su campaña fueron los ataques al alcalde opositor del municipio Sucre, Carlos Ocariz, al que llamó «parásito y vago» por haber viajado en varias oportunidades a Estados Unidos. Ocariz respondió en una carta explicando que está tratando a su hijo con leucemia, con lo que las reacciones en las redes sociales contra Maduro Moro no se hicieron esperar.

En sus últimas  intervenciones púbicas tampoco se olvidó  del presidente español. «Rajoy -dijo-no te metas más con Venezuela, cada vez que hablas mal de Venezuela te secas, te vas a hacer polvo cósmico. ¡Ay ya yo te veo tu futuro Rajoy! No te metas más con Venezuela, respeta a Venezuela, respeta a este pueblo».

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