Turquía trata de esquivar el compromiso con la UE en materia de inmigración

Los países en primera línea de recepción están desbordados en todos sus flancos ante la llegada masiva de desplazados de Siria, Irak y Afganistán


bruselas/corresponsal

Colaboración. Es todo lo que pide la Unión Europea a Turquía en materia de migración. Los países en primera línea de recepción, como Grecia, sus vecinos de los Balcanes y los socios de destino como Alemania y Suecia, están desbordados en todos sus flancos ante la llegada masiva de desplazados de Siria, Irak y Afganistán, que utilizan Turquía como trampolín para alcanzar la UE. Al menos 700.000 personas atravesaron el país este año para cruzar a Europa.

Los 28 líderes de la Unión acuden hoy a Bruselas para pedir el Gobierno turco que cierre sus puertas, no solo la de entrada, sino especialmente la de salida. Los socios europeos están divididos por el alto coste que tendrán que pagar. Alemania y las principales potencias de la UE extenderán sobre la mesa un cheque de 3.000 millones de euros al presidente turco, Tayyip Erdogan. En principio será el primer ministro Ahmet Davutoglu, quien lo reciba, un gesto que, lejos de ser percibido como un desaire, es casi un desahogo: «Será mejor sin Erdogan. Es más fácil comunicarse sin él», reconocen fuentes diplomáticas. La suculenta cifra debería destinarse a la mejora de las condiciones sociales y económicas de los más de dos millones de refugiados asentados en campos de acogida en Turquía, y en la lucha contra las mafias que trafican con personas desde su territorio. El sobre irá acompañado de otras dos ofertas: Acelerar la liberación de visados en octubre del 2016 e impulsar el proceso de adhesión de Turquía a la Unión, paralizado desde hace décadas.

Grecia y Chipre amagan con sabotear la cita. Ambos mantienen una rivalidad histórica con el socio de oriente por conflictos territoriales. A ello se suma la falta de confianza entre la UE y Turquía. Erdogan se ha mostrado muy esquivo a la hora de fijar sus compromisos en materia de migración. Fuentes diplomáticas de Bruselas confirman que la delegación turca es muy poco clara a la hora de manifestar su voluntad de poner en marcha el proceso de readmisiones de refugiados y no ha querido poner ni cifras ni fechas en el calendario de cumplimiento del Plan de Acción conjunto que hoy aprobarán en Bruselas. Ankara trata de esquivar a la UE, regatea sus obligaciones e intenta evitar a toda costa una mención explícita al control de los barcos que salen de sus puertos hacia las islas griegas cargados de refugiados. La UE advierte de que no entregará de una sola tacada los fondos. La entrega se hará de forma progresiva y en paralelo al cumplimiento de la hoja de ruta que hoy está por definir. La UE no puede parchear más su estrategia migratoria y Turquía quiere aprovechar el momento para conseguir por fin el impulso que necesita para afianzarse como socio estratégico.

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