Francia gira y plantea ahora que Al Asad se sume a la coalición contra el EI

Hollande promete destruir «el ejército de fanáticos» en el homenaje a las víctimas


redacción, París / la voz, Colpisa

En la jornada en que Francia rendía homenaje a «los mártires del 13N» y un día después de que François Hollande y Vladimir Putin acordaran coordinar sus acciones militares en la guerra contra el Estado Islámico, el ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, abrió la puerta a que las tropas del régimen de Bachar al Asad se sumen a la coalición contra los yihadistas. Un cambio de rumbo impensable antes de los atentados, cuando Francia era uno de los más acérrimos opositores a tan siquiera hablar con «el verdugo de su propio pueblo».

Fabius reconocía al canal RTL que solo con bombardeos aéreos no se puede derrotar a EI, sino que hace falta desplegar fuerzas en tierra. «Estas fuerzas no pueden ser nuestras porque sería completamente contraproducente, pero pueden ser fuerzas del Ejército Libre Sirio, fuerzas árabes suníes y, por qué no, fuerzas del régimen», dijo.

La oposición al régimen sirio reacción con indignación, no así Damasco. Su ministro de Exteriores, Walid Muallem, de visita en Moscú saludó la iniciativa con un «más vale tarde que nunca». Ante el revuelo montado, Fabius tuvo que matizar sus palabras y señaló que no trabajarán con Al Asad hasta que no haya una «transición política creíble».

El ministro también anunció que Vladimir Putin pidió el jueves a Hollande «un mapa de las fuerzas que no son terroristas y que combaten a Daesh [acrónimo árabe del EI]». Una vez reciba este mapa, Putin se ha comprometido a que Rusia «no bombardeará «a esas fuerzas».

Sobrio homenaje

François Hollande prometió ayer a los familiares de las víctimas de los atentados de París que «Francia pondrá todo de su parte para destruir al ejército de fanáticos que cometió estos crímenes». El homenaje nacional, un acto sobrio, solemne y emotivo, se celebró en el patio de honor de los Inválidos, recinto que alberga la tumba de Napoleón I, dos semanas después de los más sangrientos en la historia del país, que dejaron 130 muertos y 661 heridos.

La ceremonia, de apenas una hora pero eterna ya en la memoria colectiva de Francia, comenzó y terminó con La Marsellesa, el himno nacional convertido en canto mundial a la libertad. Uno de los instantes más conmovedores fue la lectura durante once interminables minutos de los nombres y edades de cada uno de los fallecidos en una letanía escuchada en un silencio glacial por los 2.650 asistentes, entre autoridades, líderes polÍticos (como Nicolas Sarkozy y Marine Le Pen) y allegados de las víctimas, incluidos algunos heridos en camilla o silla de ruedas.

Ataque a un generación

Hollande, que no llegó a mencionar al EI, arremetió en su discurso contra la «horda de asesinos» que golpeó Francia «cobardemente». «No cederemos ni al miedo ni al odio», proclamó después de enumerar los atentados de Bamako, Túnez, Londres y Madrid.

El presidente francés observó que las víctimas mortales procedían de 50 municipios galos y de 17 países, entre ellos España. Al constatar que la edad media rondaba los 35 años, Hollande enfatizó que eran «la juventud de Francia, un pueblo libre que ama la cultura». Muchos de los caídos en el Bataclan eran profesionales de la música, «esa música que resulta insoportable a los terroristas» y que puso emotivas notas en la ceremonia: Quand on a que l?amour, de Jacques Brel, mientras los rostros de los fallecidos desfilaban por una pantalla gigante y Perlimpin, de Barbara, antes de que un minuto de silencio encogiera los corazones. «Saludo a esta generación nueva. Ha sido golpeada, pero no asustada», concluyó Hollande antes de rematar su alocución con vítores a Francia y la República.

No se quedó a dar el pésame a los allegados de las víctimas a quienes las cámaras filmaron en planos alejados. Varias familias habían anunciado su ausencia por estar disconformes con la política exterior francesa en Oriente Medio, a la que responsabilizan de los atentados.

La bandera de la República, en todos los lugares y formas

François Hollande llamó a sus compatriotas a engalanar las fachadas de sus casas con la bandera francesa en homenaje a los muertos en los atentados. Los franceses no le defraudaron. La enseña azul, blanca y roja apareció en edificios oficiales, pero también en balcones y ventanas, bajo todas las formas posibles, desde camisetas colgadas en tendales a sujetadores.

La exaltación patriótica se reflejó en un repunte de las ventas de banderas de la República, un símbolo que respaldan el 97 % de los franceses que se consideran de derechas y el 88 % de los que se dicen de izquierdas.

Muchos franceses han personalizado sus perfiles en las redes sociales con la enseña nacional, que preside también los altares de flores y velas en Bataclan y las cafeterías atacadas.

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