Hollande no se conforma con los 650 soldados que ofrece Berlín para Mali

El presidente francés reclama a Merkel más implicación en Siria y en Irak

Merkel, junto a Hollande e Hidalgo, en el homenaje a las víctimas del 13N.
Merkel, junto a Hollande e Hidalgo, en el homenaje a las víctimas del 13N.

Berlín / E. La Voz

¡Qué lejos queda la intervención contra Gadafi en Libia, cuando los escrúpulos pacifistas llevaron a Alemania a no formar parte de la coalición internacional! Angela Merkel prometió ayer que Alemania prestará toda la ayuda militar necesaria «en solidaridad con Francia». Por lo pronto enviará 650 soldados germanos a Mali, para aliviar así la carga sobre la misión francesa en el país africano. Lo anunció en el Bundestag poco antes de reunirse anoche con François Hollande en el Elíseo. Pero para el presidente francés no es suficiente. Forzando su mano, pidió a la canciller «ir más lejos» y «comprometerse más» en la guerra contra el Estado Islámico (EI) sobre el terreno, en Siria e Irak.

«Sería una muy buena señal en la lucha contra el terrorismo», afirmó. «No tenemos que quedarnos solo en la compasión porque debemos estar en la acción contra el terrorismo», comentó. Sin embargo, no hizo explícita ninguna petición concreta. Permanece en el secreto, aunque recientemente, se especuló con la posible participación de aviones de reconocimiento alemanes Tornado en Irak y Siria.

Merkel, sin entrar en detalles, le respondió que «reaccionaremos rápido» porque hay que actuar contra el terrorismo. «La tarea de Alemania es pensar rápidamente en cómo apoyar a Francia», dijo. Ya por la mañana ante el pleno del Bundestag, con motivo del debate presupuestario del 2016 -que giró casi exclusivamente en torno a la lucha contra el terrorismo-, Merkel prometió que «si son necesarios más compromisos [militares], de entrada no los descartamos».

La ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, anunciaba horas antes que Alemania enviará a Mali hasta 650 soldados, para descargar a Francia, que lleva a cabo una misión de estabilización en el país africano desde enero de 2013 que le obliga a mantener desplegados allí un millar de soldados. Hollande agradeció anoche el anuncio, pese a su nueva petición. A diferencia de los 200 soldados que Alemania ya tiene desplegados en el sur de Mali, en el marco de la misión europea para formar fuerzas locales, estos 650 soldados se encargarán de velar por que se cumpla el acuerdo de paz al que llegó el Gobierno maliense con los rebeldes islamistas en el norte.

Berlín estudia prolongar su misión en Afganistán y reforzar la instrucción de los kurdos en Irak, a los que envía armas desde hace un año. Todo ello, a pesar de que la amenaza de atentado es muy «elevada» en Alemania, tal como confesó ayer Merkel.

Los rumores de una posible intervención militar de Alemania contra el Estado Islámico surgieron el pasado septiembre, precisamente cuando Francia puso en marcha su misión en Siria. Sin embargo, el debate ha cobrado fuerza con los atentados de París. El jefe de la Bundeswehr, el vicecanciller Sigmar Gabriel, la propia ministra de Defensa y hasta miembros de la oposición se habían mostrado a favor de tender la mano a Francia.

Túnez cierra su frontera con Libia

Una célula tunecina del Estado Islámico (EI) reivindicó ayer el atentado suicida contra un autobús de la guardia presidencial perpetrado el martes en Túnez y amenazó con más ataques. La reacción del Gobierno de Habib Essid fue la aprobación en el Consejo de Seguridad Nacional de un plan de 14 puntos para luchar contra el yihadismo que, entre otras medidas, incluye un estricto toque de queda nocturno en la capital y sus alrededores así como el cierre de la frontera con Libia por quince días.

El plan impone, asimismo, el estado de emergencia en todo el país por espacio de un mes y declara la guerra al terrorismo, por lo que se pide a todos los ciudadanos que asuman sus responsabilidades y colaboren.

A través de la red social Twitter, el grupo yihadista identifica al joven Abu Abdalá al Tunisi como autor del ataque. «Hizo explotar una cinturón explosivo en un autobús en la avenida Mohamed V para castigar a los infieles de Túnez», explica el grupo en un comunicado en la red, al que acompaña una foto del autor del ataque, embozado, con un cinturón de explosivos y haciendo el signo de la victoria.

Según las autoridades tunecinas, el atentado mató a 12 agentes de la guardia presidencial y dejó 20 heridos. Cerca del lugar del ataque, se encontró un decimotercer cadáver, el del autor del atentado. El Ministerio de Interior tunecino informó de que el cinturón fue confeccionado con diez kilos del explosivo plástico Semtex, que utilizan los yihadistas en Libia y del que se tiene constancia que lleva siendo introducido de forma lícita en Túnez desde el 2014. El atentado contra las fuerzas de seguridad supone un cambio de estrategia de la rama yihadista local. «El objetivo ahora son las fuerzas de seguridad y la estabilidad política de país», explica a Efe una fuente de la lucha antiterrorista.

La nueva misión militar alemana en Mali no solo supone un espaldarazo para Hollande, sino sobre todo un viraje copernicano en la política exterior alemana, que tradicionalmente, y debido al legado que dejó la Segunda Guerra Mundial, siempre se ha mostrado muy reticente a tener participación en conflictos internacionales. De hecho, más cauteloso que pacifista, el Gobierno de Berlín rechazó hace tres años sumarse a la misión francesa en Malí.

Pero la psicosis generada a raíz de los atentados de París ha marcado un antes y un después. Tanto es así, que ayer apenas hubo lugar para el debate parlamentario, ya que todos los partidos políticos alemanes, excepto La Izquierda, abogaban por mover ficha en el tablero de la guerra.

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