Waleed Saleh Alkhalifa: «Los atentados de París tendrán un efecto terriblemente negativo para el islam»

El iraquí, profesor de Estudios Árabes en la Universidad Autónoma, afirma que el EI es enemigo de la humanidad, no solo de Occidente


Redacción / La voz

Treinta años en nuestro país y una esposa de Noia convierten en medio español al iraquí Waleed Saleh Alkhalifa, profesor de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid y una referencia académica en la materia. Saleh es categórico sobre la necesidad de actuar sobre los mecanismos de propaganda del terrorismo islamista, empezando, tal y como se dispone a hacer Francia, por los imanes radicales que utilizan sus púlpitos para captar adeptos: «Hay que vigilar las mezquitas y prohibir que los imanes radicales, que son los primeros terroristas, prediquen maldad y odio». Cuando es así «hay que expulsarlos», sentencia Saleh Alkhalifa.

-¿Cómo van a afectar a la imagen del islam estos atentados de París, sumados a los de enero en «Charlie Hebdo»?

-Pues tendrán un efecto terriblemente negativo para el islam a nivel internacional. Y en especial, para aquellas comunidades árabe-islámicas que proceden de Oriente Medio y que se han instalado en Europa y Estados Unidos, donde tendrán igualmente una gran presión. Y me imagino lo que pasará también con los refugiados procedentes de esa región.

-¿Se refiere a la hipótesis, aún no confirmada, de que uno de los terroristas hubiese entrado por Grecia como falso refugiado?

-Claro. Al principio se les recibía con los brazos abiertos, aunque ya había voces contrarias que planteaban dudas, precisamente por el problema yihadista. Por supuesto que es posible que en medio de todos ellos se infiltre un terrorista. Esa opción es real, pero no podemos justificar que paguen los inocentes por culpa de eso. No es justo ni humano, porque la práctica totalidad de los refugiados están huyendo del terror del Estado Islámico.

-¿Qué le parece la decisión de Francia de cerrar las mezquitas de los imanes radicales?

-Fundamental, sobre todo por tratarse del país que es el gran defensor de las libertades y en el que, sin embargo, está prohibido hacer censos sobre religiones para no señalar a sus practicantes. Está claro que hay que vigilar las mezquitas y prohibir que los imanes radicales, que son los primeros terroristas, prediquen maldad y odio, que fomenten una visión tan dañina de la religión. Cuando es así hay que expulsarlos. Es fundamental frenar ese fomento del odio y de la violencia, absolutamente contrario a las leyes. Pero la lucha, hoy en día, debería ser mucho más completa, porque tanta influencia como los imanes tienen ya los mensajes difundidos a través de las redes sociales, que se están revelando incluso más eficaces.

-¿Dónde está el origen de este terror y cómo ha llegado hasta nosotros?

-Bueno, tendemos a olvidar la responsabilidad que ha tenido Estados Unidos por una invasión de Irak en el 2003 que desestabilizó completamente la zona. El Estado Islámico [EI] es un hijo de Al Qaida, y esta no existió en ese país hasta el 2004. Entró a raíz de aquella invasión para causar estragos. Y no nos olvidemos de que el 95 % de las víctimas del EI hoy en día son iraquíes, yemeníes, sirios..., degollados simplemente porque son contrarios a esa ideología destructiva, que no puede ni debe identificarse con ninguna religión.

-En Europa se percibe al EI como un enemigo de Occidente. ¿Le parece una visión acertada?

-Es un error grandísimo. Hay que tener la mente más abierta y unas miras más amplias, porque el EI es enemigo de la humanidad, no solo de Occidente. A diario, los terroristas matan a cientos de seres humanos en países como Irak, Siria, Afganistán, Líbano... Después, con toda la región incendiada, es cuando la chispa llega a París. No es el final. Seguirá y habrá víctimas en todo el mundo porque el problema es universal.

«Se unen a la yihad sin tener ni idea del islam»

La mayoría de los árabes que viven en España «están bien integrados», sostiene Waleed Saleh.

-¿Cómo interpreta la presencia de varios franceses, inmigrantes de segunda generación, entre los terroristas de París?

-No estoy muy de acuerdo con la teoría de la falta de integración. La mayoría de los que viven en Francia están perfectamente integrados, y hablamos de millones de personas. Es cierto que hay una minoría que sí está expuesta y que tiene problemas sociales o psicológicos, porque sus padres están separados o por lo que sea. Con ellos existe el riesgo de que abracen cualquier ideología, pero es gente que no sabe nada del islam, que leen cuatro versículos del Corán en una semana y se unen a la yihad sin tener ni idea de cultura ni de religión musulmanas. Y ojo, porque algunos no son ni de origen árabe.

-¿Por qué se unen al EI?

-Tal vez por una razón enfermiza, la necesidad de usar la violencia para tener una vida mejor, porque los captan con el discurso de una vida en comunidad fraternal, con la posibilidad de casarse con jovencitas, de cobrar 600 euros y, en última instancia, de alcanzar el paraíso.

-¿Cree que la comunidad musulmana está bien integrada en la sociedad española?

-En gran medida, sí, pero no deberíamos fijarnos tanto en la religión de la gente, ni hablar de comunidad musulmana como algo genérico, porque ese colectivo de personas originarias del norte de África y de países árabes de Oriente Medio alude en España a dos millones de individuos, y ahí entran laicos, no practicantes, ateos y hasta cristianos. Es como si un español se va a China y lo describimos como miembro de la comunidad cristiana.

-¿Y los grupos identificados como musulmanes en España?

-Hay casi cuatrocientos registrados en el Ministerio de Justicia, pero en muchos casos son grupos de cuatro personas que alquilan un bajo con el único fin de sacarle una subvención al ayuntamiento. Habría que revisar bien eso; desde luego no representan a todos los musulmanes.

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