De un herido leve a cuatro muertos, que se quedan en dos, en veinticuatro horas

España responsabiliza a Francia de los errores en la identificación que informaron de dos falsos fallecimientos


Redacción / La Voz

A primera hora del sábado, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, afirmaba que en los sangrientos atentados del viernes en París no había fallecidos españoles. Solo «un herido leve». Horas después, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, explicaba que se estaba buscando a un compatriota con lesiones y que se encontraba ilocalizable. En la tarde del sábado los medios de comunicación confirmaban la muerte de Juan Alberto González.

Ayer domingo otros tres nombres se sumaron a la lista: el gallego Alberto Pardo Touzeda, Jesús Jorge Alonso de Celada y Michelli Gil Jáimez, esta última con doble nacionalidad española y mexicana. Uno de los cuatro, Alberto Pardo, aparecía vivo a las pocas horas, mientras que los familiares de otra de las supuestas víctimas aseguraban ayer que se había puesto en contacto telefónico con ellos para contarles que se encontraba a salvo.

Las informaciones difundidas tras el atentado aseguraban que Alonso de Celada, nacido en 1956, había sido alcanzado en uno de los tiroteos en restaurantes próximos a la Plaza de la República. Sus hijos explicaban ayer que el sábado se habían comunicado con él por correo electrónico, y los responsables del establecimiento hotelero donde se alojó también confirmaron que le habían visto salir ayer por la mañana. A última hora de la tarde su mujer corroboró que había hablado con él por teléfono. Al cierre de esta edición ningún comunicado oficial había confirmado o desmentido su muerte.

El caos y la confusión han definido desde el viernes la transmisión de información sobre las víctimas, causando errores y un intenso dolor a las familias que recibieron datos contradictorios.

La compleja tarea de identificación de muertos en atentados de este tipo por parte de los forenses puede ser una de las razones para la existencia de estos errores, y la causa de que, hasta mediodía de ayer, solo hubiesen sido identificadas 103 de las 129 víctimas mortales, según precisó el primer ministro, Manuel Valls. En la mayoría de los casos, los fallecidos no llevan documentación en sus ropas, por lo que muchos tienen que ser localizados e identificados después de largos rastreos por hospitales, tras las alertas difundidas por los familiares.

Documentación perdida

La embajada española en París confirmó ayer por la tarde el error en el reconocimiento de un cadáver en la sala Bataclan como Alberto Pardo Touceda. En este caso el fallo pudo venir por una documentación que el gallego perdió hace dos años. Las autoridades del país donde sucede el incidente son las encargadas de la identificación de las víctimas y de transmitir a los otros países esos datos, habitualmente vía consulado. El Estado español informa primero a las familias y luego a los medios o a quien solicite información, con la limitación de datos que marca la ley.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguró ayer que España está a expensas de lo que digan las autoridades francesas sobre la identificación de los cadáveres y reconoció: «En estos momentos solo estoy en disposición de confirmar el fallecimiento de Juan Alberto González Garrido».

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