Luis de la Corte: «La sala de fiestas era para los terroristas un objetivo judío»

El director de Estudios Estratégicos de la Autónoma de Madrid afirma que, para los radicales, el antisemitismo legitima más el atentado


Redacción / la voz

El atentado de París es el de mayor impacto por número de víctimas desde el 11-M, destaca Luis de la Corte Ibáñez, que es el director de Estudios Estratégicos e Inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid. El acto terrorista, muy coordinado, revela en su opinión la existencia de apoyo interno, más allá de los ocho participantes, y la selección de al menos un objetivo judío, la discoteca Bataclan, «que ya había sido amenazada a causa de sus actividades».

-¿Guardan relación estos atentados de París con los del pasado enero contra «Charlie Hebdo»?

-Hay algún elemento en común, como el hecho de que algunos individuos hayan elegido objetivos blandos, personas vulnerables sin posibilidad de defenderse; que se hayan usado armas ligeras en el atentado, el propio hecho de que haya vuelto a ser en Francia o que hubiese al menos un objetivo judío. Pero creo que en este caso es más importante lo que diferencia a este atentado del anterior.

-¿Qué lo hace distinto?

-Es más complejo y letal, precisamente por ser más complicado. Aquí hablamos de múltiples localizaciones y de acciones simultáneas y coordinadas, según parece. Además, siete de los ocho terroristas se inmolaron con sus cinturones y esto es algo que no había sucedido en Francia en los últimos años, y casi nunca en nuestro continente. Y desde luego, es el primer atentado con más de cien muertos en Europa desde el 11-M.

-¿A qué se refiere exactamente con lo del objetivo judío?

-La sala de fiestas está en manos de judíos y era para los terroristas un objetivo judío. Ya había sido amenazada por celebrar actividades relacionadas con ellos. Y recordemos que en el atentado de enero, Amedy Coulibaly colaboró con los hermanos Kouachi tomando como rehenes a clientes de un supermercado kosher.

-¿Por qué motivo son tan importantes para los yihadistas esos objetivos judíos en los atentados?

-Para los radicales yihadistas, matar judíos es una acción con un impacto simbólico superior al que tiene cualquier otra víctima. En su imaginario es el enemigo por antonomasia del mundo musulmán. Tiene para ellos un valor propagandístico y de legitimación. Tal vez, en el fondo es un tema que a los terroristas les preocupa menos, pero saben que da mayor dimensión al atentado.

-¿Le llama la atención el método empleado en esta ocasión?

-Bueno, se trata de una acción que requiere más experiencia y apoyo, es mucho más profesional. En Europa y Estados Unidos veníamos de una tendencia de fracasos en los últimos años; atentados que no se llevaron a cabo porque los grupos fueron desarticulados antes o simplemente por torpeza, por inexperiencia. Por eso, el siguiente paso que dieron fue elegir acciones fáciles de llevar a cabo, como acuchillamientos o atropellos con los que lograron un éxito relativo porque eran planes menores. El del viernes ha sido algo mucho más ambicioso. Sugiere la existencia de apoyo logístico interno, más allá de los ocho participantes, y una organización potente detrás. Por eso me parece verosímil la reivindicación del Estado Islámico (EI).

-¿Se puede interpretar algo en el hecho de que el atentado haya sido tan sanguinario, con esas explosiones en medio de la multitud?

-Sencillamente, intentaron captar la atención pública, trataron de conmocionar. Matar a un elevado número de personas les garantiza una proyección mediática enorme, nada más. Esto es lo fundamental para ellos y una trampa en la que también nos meten a nosotros.

-De difícil escapatoria, porque tampoco es posible silenciar algo como esto.

-Claro, y en una sociedad democrática el ciudadano tiene todo el derecho a saber lo que sucede, al menos hasta un límite. Pero también es indudable que esa dimensión juega a favor de los terroristas.

«Han demostrado una capacidad que no teníamos claro que tuviesen»

La crudeza del atentado no debería llevarnos, según De la Corte, a conclusiones precipitadas.

-¿Asistiremos ahora a un intento continuo de atentados de este tipo?

-No hay que dejarse llevar por el hecho consumado. No es que atentados como este no se hayan ensayado antes; seguramente se fracasó antes. El problema no es nuevo y el terrorismo funciona así: solo algunos atentados prosperan. Nada ha cambiado. Lo que ha pasado aquí es que les ha salido bien, así que en el futuro volverán a tener fallos y algún acierto, aunque está claro que han demostrado una capacidad en Europa que no teníamos claro que tuviesen».

-La autoría por parte del EI es también un hecho diferencial respecto a los sucesos de enero?

-No exactamente. Aquello fue complejo porque los hermanos Kouachi recibieron la orden directa de Al Qaida en la Península Arábiga, pero el tercero, Coulibaly, reivindicó sus acciones como simpatizante, aunque no militante, del EI. Y esto es un reflejo de la situación actual, del llamado movimiento yihadista global, con dos organizaciones que se disputan el liderazgo estratégico. Por esa rivalidad no creo que haya más de un grupo detrás en este caso.

-¿Le concede valor al momento elegido para atentar?

-No necesariamente. Se hizo ahora porque se podía. Puede que se haya tenido en cuenta la cumbre de París, pero soy escéptico sobre ese punto, es pura especulación. En enero no había ninguna reunión prevista y se hizo, sin más. La idea es que se ataca cuando se puede, y si coincide, mejor.

-¿Y lo del estadio de Saint-Denis?

-De nuevo especulamos. Puedo entender que el estadio formase parte de la operación si hubiesen intentado entrar. Entonces sería un elemento clave, pero es que eso no pasó.

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