Atentados en París: «No me quito de la mente su cara, se me murió en los brazos»

Efe

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Una rosa en un agujero de bala y el mensaje «En el nombre de qué?»
Una rosa en un agujero de bala y el mensaje «En el nombre de qué?» P. ROSSIGNOL | Reuters

Una joven que vive justo encima de uno de los restaurantes atacados el viernes relatsa su experiencia

14 nov 2015 . Actualizado a las 19:08 h.

Sophie pasaba anoche unas horas en París, en el apartamento que su padre tiene justo encima del restaurante Le Petit Cambodge, uno de los seis sitios atacados en la capital francesa. «Al principio creíamos que eran petardos o fuegos artificiales, pero pronto nos dimos cuenta de que era mucho más grave», relata la joven.

Pese a sus apenas 17 años esta estudiante en adiestramiento de perros se lanzó a la calle. «Tenía que ayudar, era un horror lo que veía por mi ventana», asegura. Sophie tiene nociones de primeros auxilios, pero el escenario que encontró superaba su cualificación: «No había médicos y había muchos cuerpos por el suelo, encima de las mesas, sangre por todos los lados». Enseguida llegaron las patrullas policiales y un par de médicos voluntarios. Uno de ellos le dijo a Sophie que se ocupara de una mujer cubierta de sangre. «Tenía una importante hemorragia. La médico me dijo: 'Háblale, no dejes que pierda la consciencia'».

La joven le tomó la cabeza entre sus brazos y no cesó de decirle cosas. «Ese rato se me hizo eterno. Un minuto antes de que llegaran los servicios de emergencia sufrió un paro cardiaco y murió. No me quito de la mente su cara, se me murió en los brazos». Los ojos de Sophie se ponen cristalinos cuando relata lo que sucedió. Por eso, la joven se trasladó hoy hasta la cédula de apoyo psicológico instalada por las autoridades en la Escuela Militar, una academia castrense situada a dos pasos de la Torre Eiffel.