China y Taiwán preparan un encuentro histórico

sara r. Estella PEKÍN / E. LA VOZ

INTERNACIONAL

PICHI CHUANG | REUTERS

Los presidentes de ambos países se reunirán por primera vez desde 1949

05 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

China y Taiwán escribirán el próximo sábado un importante capítulo en su historia reciente de los dos territorios, separados y enfrentados desde 1949. Sus respectivos presidentes, Xi Jinping y Ma Ying-jeou, se verán en Singapur en una reunión que se producirá a falta de dos meses para las elecciones presidenciales taiwanesas, previstas para el próximo 16 de enero, lo que ha generado críticas en la isla al considerar el encuentro como una estrategia electoralista. Tsai Ing-wen, candidata del principal partido de la oposición, el Demócrata Progresista (PDP), acusó a Ma de «jugar con la soberanía e independencia de la isla». Tsai, de inclinación independentista, parte como favorita de cara a enero y su posible triunfo inquieta a China, que en los últimos años se ha beneficiado de un cauto acercamiento con Taiwán basado en los intereses comerciales de ambos países.

Aunque en los próximos días se irán dando más detalles, el portavoz del Ejecutivo de Taipéi, Charles Chen, aseguró que no se van a firmar acuerdos ni tampoco habrá declaraciones ni comunicados conjuntos al término del encuentro. El objetivo de la inesperada cita, según anunció la agencia de noticias taiwanesa, es «consolidar la paz y mantener su statu quo».

A pesar de que las relaciones entre Pekín y Taipéi han mejorado en los últimos años, el Gobierno chino sigue considerando a Taiwán la «provincia rebelde» y las relaciones diplomáticas a ambos lados del estrecho de Formosa están marcadas por la desconfianza mutua. En ese escenario, China prefiere como interlocutor al partido nacionalista pro-chino Kuomintang (KMT), que actualmente dirige el país, a pesar de las diferencias históricas, ya que fue el partido al que las tropas comunistas de Mao derrotaron en 1949. Su entonces presidente, Chang Kai-chek, se refugió en Taiwán y prohibió cualquier relación con la China comunista.