El Kremlin ya admite la hipótesis del atentado contra el avión ruso

El primer análisis de las cajas negras descarta un impacto mecánico externo


Redacción / la Voz

El Kremlin admitió ayer por primera vez la hipótesis del atentado como una de las posibles causas de la caída del Airbus ruso en la península del Sinaí con 224 personas a bordo. «No se puede excluir ninguna versión», dijo el portavoz Dimtri Peskov, evitando pronunciar la palabra atentado y apuntando a que «la investigación solo está comenzando... Hay que esperar al menos a los primeros resultados». En esa misma línea, el presidente Vladimir Putin prometió una investigación exhaustiva para lograr una «imagen objetiva de lo ocurrido» en su primera comparecencia pública para hablar de la tragedia.

Los directivos de la aerolínea MetroJet, propietaria del avión, aseguraron en rueda de prensa que la única causa posible para que el Airbus 321 se desintegrara en el aire es «una acción mecánica exterior», que hizo que los pilotos perdieran el control del aparato y este comenzara a caer. «No voló, cayó», dijeron. No especificaron, sin embargo, qué pudo haber impactado contra el A321.

Un examen preliminar de las cajas negras descarta la teoría de que el avión fuera golpeado desde el exterior, según una fuente del comité investigador contactado por Reuters. A la espera del análisis final de las cajas negras y el fuselaje del avión, estas son las principales líneas de investigación:

Fallo mecánico

El problema de la cola. Uno de los directivos de la compañía, Alexánder Smirnov, descartó factores mecánicos y humanos. Otro, Víktor Jung, apuntó que no se debió ni a la avería de los sistemas ni al carburante en mal estado. El avión pasó su revisión técnica anual en Irlanda, donde estaba registrado. Los equipos de rescate egipcios encontraron la cola a 8 kilómetros del resto del fuselaje, lo que hace suponer que fue el primer fragmento que se desprendió de la aeronave. La web rusa News.ru informó de un accidente que sufrió este mismo avión en el 2001 en El Cairo, en un intento fallido de despegue. La aeronave no había sido todavía adquirida por MetroJet y sufrió un golpe en la cola que pudo haberse reparado de forma insatisfactoria. Sin la parte cola, «el aparato se hace ingobernable y tiende a caer de forma vertical», explia News.rus. La agencia rusa Itar-Tass citaba diversas fuentes que sostienen que el A321 se incendió antes de caer a plomo, como dijeron los testigos y como demuestran las «deformaciones térmicas de los fragmentos de las alas encontradas en el lugar».

Las declaraciones de Smirnov fueron rebatidas por el director de la agencia estatal rusa de navegación aérea, Rosaviatsia. Alexánder Neradko aseguró que «es absolutamente prematuro hablar sobre las causas de lo sucedido».

Error humano

Profesionalidad. La aerolínea asegura que el piloto, Valery Nemov, tenía una experiencia de más de 12.000 horas de vuelo, incluidas 3.860 horas en los A321, y que no hay razones para pensar en un «error de tripulación». El piloto no hizo ninguna llamada de socorro antes de que desapareciera del radar, según el primer análisis de la caja con las conversaciones en cabina. La aerolínea admitió que pasó por dificultades financieras y según el tabloide ruso Life News, el piloto no había cobrado durante tres meses.

Una bomba a bordo

Partido en dos. Por ahora no hay evidencia de una bomba a bordo. Pero el experto Michael Clarke declaró a la BBC que los restos del avión indican la posibilidad de una explosión. Clarke, director general del Royal United Services Institute, señaló: «Los informes preliminares indican que [el avión] se partió en dos y eso sugiere una fallo catastrófico, y no una fallo mecánica». «Sugiere quizás una explosión a bordo».

Impacto de un misil

Ninguna evidencia. Dada la altitud a que volaba, más de 9.000 metros, los misiles tierra-aire de los que dispone la filial egipcia del Estado Islámico, mucho menos potentes que los misiles Buk que derribaron el avión de Malaysia Airlines sobre Ucrania el año pasado, no pudieron alcanzar el avión. Pero una acción del EI sobre la aviación rusa en represalia por su intervención sobre Siria sería un golpe para el Kremlin. El director nacional de Inteligencia de EE.UU., James Clapper, dijo que en este momento no hay ninguna «evidencia directa» de terrorismo en la catástrofe aérea. Sostuvo que es «improbable» que el Estado Islámico tenga capacidad para derribar un avión, aunque matizó que «no descartaría» esa posibilidad.

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