Los diputados ingleses tendrán derecho de veto sobre las leyes que no afecten al resto del país

Cameron cumple la promesa garantizada pen la madrugada de la victoria del no a la independencia de Escocia


londres / colpisa

David Cameron alcanzó ayer su objetivo de asegurar «votos ingleses sobre leyes inglesas». Fue una promesa garantizada por el primer ministro en la madrugada de la victoria del no a la independencia de Escocia, que ratificaron los Comunes con holgada mayoría tras un crispado debate.

La reforma otorga por primera vez a los escaños ingleses el veto en cuestiones relevantes exclusivamente para Inglaterra.

El llamado sistema Evel pretende corregir una anomalía surgida de la descentralización del poder desde Londres a Edimburgo, Cardiff y Belfast. Desde la irrupción de las autonomías, a partir de 1999, los diputados ingleses no interfieren en materias transferidas a los parlamentos regionales, pero los representantes en Westminster de distritos en Escocia, Gales e Irlanda del Norte sí pueden participar en los debates y votar las leyes referentes a Inglaterra. «Inglaterra tendrá ahora su propia porción del acuerdo autonómico», justificó el conservador Chris Grayling antes de añadir que el «futuro de la Unión» queda reforzado con este «cambio justo».

La medida añade un eslabón en los trámites legislativos, la Gran Cámara, donde las votaciones quedan restringidas a los escaños ingleses a partir de ahora. Para Pete Wishar, del Partido Nacional Escocés (SNP), este exclusivo derecho de veto convierte a los representantes de otras regiones en «diputados de segunda clase». El laborista y decano en los Comunes, Gerald Kauffman, coincidió con el independentista escocés en que Evel entierra «el principio de igualdad de todos los diputados».

Desde los banquillos de la oposición se denunció también el posible efecto contraproducente del plan tory, un partido tradicionalmente fuerte en Inglaterra. Nacionalistas y unionistas son más partidarios de crear un Parlamento exclusivamente inglés que el «confuso y caótico» camino intermedio abierto por Cameron. «Si esto es un ejercicio para salvar la Unión, no se podría haber inventado una vía más inepta para protegerla. El apoyo a la independencia está creciendo», espetó Wishar.

El presidente de los Comunes decidirá qué proyectos, apartados de una ley y otros instrumentos legislativos se certifican como puramente relacionados con Inglaterra. Los críticos de la nueva regla temen la «politización» de un cargo que siempre se ha distinguido por su independencia del Gobierno y los partidos de la oposición. Algunos temen el recurso a los tribunales contra decisiones polémicas que activen el mecanismo de «votos ingleses en leyes inglesas».

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