Berlín sopesa dividir a los refugiados en los centros según su religión

Por primera vez, los políticos de la Unión Cristiana Demócrata, con Angela Merkel a la cabeza, se plantean la posibilidad de separar a cristianos y musulmanes


En Alemania los problemas que está generando la crisis migratoria parecen no tener fin. A la falta de personal y a la polémica por la gestión de los recursos financieros se le suma ahora el debate religioso. Por primera vez, los políticos de la Unión Cristiana Demócrata, con Angela Merkel a la cabeza, se plantean la posibilidad de separar a cristianos y musulmanes en los centros de refugiados. Una medida que ya se aplica en el estado federado de Turingia (en el sur del país) a raíz de un episodio de violencia registrado en el centro de acogida de Suhl, que se saldó con 17 heridos, entre ellos seis policías.

«Por triste que resulte, parece obvio que es necesario hacer distinciones religiosas», declaró el antiguo ministro alemán de Interior, el cristiano bávaro Hans-Peter Friedrich, a la edición dominical del diario Welt. Es más, Friedrich fue un paso más allá pidiendo a las asociaciones musulmanas del país que exijan a los refugiados respeto hacia el orden y la cultura alemanes. En la misma línea se han pronunciado miembros de la oposición.

Buena parte de los refugiados que han llegado a Alemania proceden de países de mayoría musulmana, como Irak, Afganistán y Siria. De hecho, el rotativo Spiegel publicaba hace dos días que el Ejecutivo de la gran coalición estudia conceder permisos de asilo automáticos por tres años a los sirios que lleguen al país, con el fin de descargar a la Oficina para la Migración y los Refugiados federal, ya que hasta un tercio de las peticiones que recibe proceden del país árabe azotado por la guerra civil y el terrorismo del Estado Islámico. Aunque esa información fue rápidamente desmentida por el Gobierno, que cifra en entre 800.000 y un millón los refugiados que pisarán suelo alemán en el 2015.

8.500 llegadas el fin de semana

Debido al flujo incesante de personas, Alemania mantiene los controles en sus fronteras desde hace dos semanas. Y el tráfico ferroviario entre Múnich, en el estado federado de Baviera, la ciudad austríaca de Salzburgo y la capital húngara, Budapest, seguirá interrumpido al menos hasta el próximo 4 de octubre. 

La actual puerta de entrada a Europa por tierra es Croacia, donde solo del sábado al domingo las autoridades contabilizaron 8.500 llegadas, que se añaden a las 10.000 del viernes. Por mar, siguen siendo Italia y Grecia. Ayer la policía marítima de Turquía rescató los cadáveres de 17 refugiados sirios (entre ellos los de cinco menores) que se ahogaron al hundirse su embarcación, cuando se dirigía hasta Grecia.

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