Tsipras vence a la abstención y volverá a gobernar con la derecha nacionalista

El elevado desencanto dejó en casa a un millón de personas que votaron en enero. El líder de Syriza jurará hoy mismo el cargo

Composición del nuevo parlamento griego Composición del nuevo parlamento griego

redacción / la voz

Grecia sigue confiando en Alexis Tsipras como líder en la tercera cita con las urnas en lo que va de año. El partido en el Gobierno ha aguantado el envite y se mantiene como la fuerza más votada, consiguiendo que la decepción por sus promesas incumplidas se convirtiese en abstención -casi un millón de personas se quedaron en casa con respecto a los comicios de enero-, y no acabase en la papeletas de otros partidos.Con el 99,44 % de los votos escrutados, Syriza se ha erigido como vencedor con el 35,47 % y 145 escaños, por delante de los conservadores de Nueva Democracia, que han logrado un 28,09 % y 75 diputados.

El líder de Syriza jurará hoy mismo el cargo, una vez reciba por parte del presidente de la República, Prokopis Pavlópulos, el mandato oficial para formar Gobierno. Para el martes está prevista la jura del resto del equipo ministerial, a la vista de que Tsipras ya ha llegado a un acuerdo para formar una coalición con su anterior socio, el líder de los nacionalistas Griegos Independientes, Panos Kamenos. De esta forma, Tsipras podrá asistir el miércoles en Bruselas a la cumbre sobre los refugiados, un problema que afecta especialmente a Grecia.

Un futuro difícil

Pero aunque la victoria ha sido indiscutible y el propio Meimarakis la reconoció con un tercio de las papeletas contabilizadas, el futuro de Tsipras no parece sencillo: «Ante nosotros se abre el camino del trabajo y de las luchas», escribió en Twitter poco después de conocer los primeros resultados. 

El primer escollo lo solucionó ayer mismo. En unas horas concretó un acuerdo de gobierno con sus antiguos socios, Griegos Independientes, los nacionalistas de derechas que lo apoyaron en enero y que tenían la cartera de Defensa: esta agrupación obtiene el 3,6 % de los votos y 10 diputados, que suponen la mayoría absoluta necesaria para gobernar con cierta tranquilidad: suman 155 sillas de las 300 de la asamblea. Tsipras, ya con el acuerdo cerrado, agradeció a los ciudadanos que le hayan dado un mandato claro «para cuatro años» y afirmó que estas elecciones lanzan un mensaje: «Grecia es sinónimo de lucha y dignidad».

Tsipras no ha necesitado mirar hacia la izquierda, una posibilidad que se barajó durante la campaña, que preveía su caída. En el ala progresista habitan dos partidos principales: los socialistas del Pasok, que obtuvieron el 6,3 % de los votos y 17 diputados (cuatro más que en enero); y los centristas de To Potami, con 11 escaños.

A lo largo de la noche, el político heleno recibió muchas felicitaciones, como la del presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, quien tampoco se olvidó de lo urgente y dijo estar «preparado para trabajar estrechamente con las autoridades griegas y para seguir acompañando a Grecia en sus ambiciosos esfuerzos reformistas».

Los neonazis crecen en las fronteras y se consolidan como tercera fuerza

El derechista Meimarakis dijo, al reconocer su derrota, que «parece que en estos seis meses los ciudadanos no cambiaron de opinión», y todo hace indicar que es una valoración acertada. Tal vez contase con algunas sorpresas, ya que varias encuestas lo situaban incluso como ganador; sin embargo, no mejoró los resultados de su antecesor, Antonis Samaras.

Según los resultados, la tercera fuerza política seguirán siendo los neonazis de Amanecer Dorado, con el 6,99 % de los votos. Gana un par de diputados, pero pierde votos en el conjunto del país, aunque el partido de Nikolaos Michaloliakos duplicó sus apoyos en las zonas fronterizas que sufren la llegada masiva de refugiados sirios. Eso ocurrió por ejemplo en Lesbos y Kos, dos de las islas más concurridas por los refugiados que cruzan los pocos kilómetros de mar que separan las dos islas de Turquía. «El pueblo no ha vivido todavía en carne propia las consecuencias del programa de rescate y por eso ha votado a Syriza», afirmó el diputado ultraderechista Ilias Kasidiaris.

Ocho formaciones en total

El arco político se completa hasta las ocho formaciones con representación con: los comunistas del KKE (5,5 % de votos y 15 diputados); y la novedad que entra en el Parlamento, la Unión de Centristas, una formación fundada hace más de dos décadas, que nunca logró un escaño, y que, con algo más del 3 %, consigue nueve puestos.

Pero, sin duda, una de las grandes protagonistas de estos comicios ha sido la abstención, que rondó el 43 %, la mayor registrada en Grecia, donde el voto es obligatorio. La participación llegó tan solo a algo más del 55 % del electorado.

Los escindidos de Syriza no logran entrar en el Parlamento

A estas elecciones se presentaban 19 partidos, pero solo ocho han conseguido escaños entre los 300 del Parlamento heleno, que «bonifica» con 50 asientos al partido que resulte más votado. En el grupo de los elegidos no estaban, al menos durante la noche de ayer, quienes al separarse del partido en el Gobierno -por aceptar Tsipras el tercer rescate europeo- provocaron una crisis gubernamental que en último término hizo dimitir al primer ministro y convocar estas elecciones, las segundas generales en el mismo año.

La recién creada Unidad Popular, del exministro Panayotis Lafazanis, se situaba en el 2,85 % de los votos, cuando la barrera mínima para obtener representación es el 3 %. Ellos temían a la abstención, y con razón. Ayer lo volvieron a recordar: «El nuevo Parlamento no representará más que al 50 % de los ciudadanos. La abstención desgraciadamente no tiene voz en el Parlamento», lamentó Zoé Konstantopulu, candidata de UP.

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