Los viajes del islamista que asaltó el tren, claves de la investigación

El Kahzani vivió en España siete años y fue detenido por tráfico de drogas


redacción / agencias

La reconstrucción del periplo que siguió el asaltante marroquí que abrió fuego antes de ser neutralizado por pasajeros en un tren Ámsterdam-París, considerado afín al islamismo radical, ocupa el centro de las investigaciones emprendidas por la fiscalía antiterrorista de París, cuya competencia es nacional, y la fiscalía federal belga, ante los que Ayub el Kahzani se presenta como un marginal sin ánimo terrorista que solo quería robar para comer. El Kahzani vivió siete años en España, primero en Madrid y luego en Algeciras, donde era conocido por su discurso en favor de la yihad. Delgado y de talla mediana, se ganó la vida con pequeños trabajos y fue detenido una vez por tráfico de drogas.

La abogada que lo asistió tras ser arrestado, Sophie David, indicó ayer que El Kahzani le aseguró que no había viajado a Turquía y todavía menos a Siria, «como afirmaron los servicios antiterroristas españoles», aunque sí reconoció haber estado en los últimos meses en Francia, Austria, Andorra, Bélgica y Alemania.

De acuerdo con esa versión, durante su estancia en Bruselas -el sospechoso declaró que era un sin techo que dormía en los parques- le robaron sus papeles, y el uso fraudulento de esos documentos explicaría que los servicios secretos tuvieran indicios de un viaje a Turquía en mayo, primera etapa para muchos yihadistas internacionales para llegar a Siria.

El Kahzani también pretende convencer a los agentes de que las armas que se le requisaron (un fusil kalashnikov con nueve cargadores llenos, una pistola automática y un cuchillo) se los encontró de forma fortuita en un parque cerca de la estación bruselense de Midi, donde subió al tren con la intención de «cometer un atraco para comer».

Poco o nada convencidos, los tres jóvenes estadounidenses (dos de ellos militares) que, junto a otros pasajeros, redujeron al atacante en el tren, dieron ayer una rueda de prensa para relatar lo ocurrido. Spencer Stone explicó que él y su amigo Alek Skarlatos se abalanzaron sobre el atacante cuando lo vieron entrar en el vagón con un fusil en bandolera que se le encasquilló. «Tenía mucha munición, sus intenciones estaban claras. (...) Si el arma no se hubiese atascado habría podido vaciar los nueve cargadores y probablemente no estaríamos aquí», insistió Skarlatos, quien añadió que no se necesita toda esa munición «para desvalijar un tren».

Los tres estadounidenses y otros pasajeros -un ciudadano francés y un británico- serán homenajeados hoy en una recepción organizada por el presidente de Francia, François Hollande, a la que han sido invitados los primeros ministros de Bélgica y Holanda, los dos países por los que había circulado el Thalys, así como la embajadora estadounidense en Francia.

Dónde y con quién

Para los agentes franceses, que tienen hasta mañana por la tarde local para interrogar a El Kahzzani antes de presentarlo ante el juez para su imputación, una de las primeras cuestiones es establecer qué hizo en los últimos meses, con quién estuvo y dónde. El ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, subrayó que se sabe que este año residió en Bélgica, pero no hizo ninguna alusión a las informaciones filtradas por España de que vivió en Francia y de que viajó a Siria. Francia, a instancias de la información aportada por España en febrero del 2014, lo fichó por su potencial riesgo terrorista, para que se activara la alerta en caso de que se detectara su presencia en el país, un extremo que hasta ahora las autoridades francesas no han confirmado.

Por su parte, el primer ministro belga, Charles Michel, declaró ayer que sus servicios secretos habían recibido el aviso (no especificó de quién) de que El Kahzzani estaba en Bélgica, pero sin elementos precisos para localizarlo.

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