Merkel intenta cerrar filas en su partido de cara a la votación del rescate griego en el Bundestag

Úrsula Moreno BERLÍN / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

KAY NIETFELD | efe

Aunque nadie duda de que Berlín dará luz verde, la canciller tendría que hacer frente a una creciente oposición interna

19 ago 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Sesenta es el número mágico por el que se medirá hoy en el Bundestag el respaldo en política europea que tiene Angela Merkel dentro de su partido. 60 diputados conservadores de 311 votaron el 17 de julio en contra del mandato de negociación de un tercer rescate para Grecia. Si son solo unos pocos más los que no siguen la disciplina de voto hoy, la canciller puede respirar aliviada. Ayer, en una votación de prueba, eran 57 los diputados que votaron en contra. Si hoy no hay muchos más díscolos, podrá aplazarse el fantasma de una Alemania aislada en una Europa solidaria.

Los alemanes están en su gran mayoría cansados de prestar ayudas a los griegos. Así lo ven desde Berlín y ni siquiera la popularidad inquebrantable de la canciller merma el creciente dolor de estómago que sienten muchos diputados que se debaten entre votar a favor o en contra de un paquete de ayuda internacional de 86.000 millones que no acaba de convencer a nadie, ni siquiera al Fondo Monetario Internacional.

Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se reunió con todos los gremios de su partido, la CDU y su ala bávara, CSU, en busca de un respaldo honroso del plan de rescate que ya han aprobado en sus respectivos parlamentos otros países, como España. Precisamente el apoyo de España, uno de los países que han llevado a cabo dolorosas reformas, fue uno de sus argumentos clave. El hecho de que el ministro que ha hecho las veces de poli malo en el tira y afloja con Alexis Tsipras abogara ayer de manera decidida por las nuevas ayudas a Atenas, puede haber convencido a algunos indecisos. La canciller por su parte, fiel a su estilo de dejar a sus ministros hablar por ella hasta el final, guardaba un prudencial silencio. Volker Kauder, jefe del grupo parlamentario, aumentó la presión durante las pasadas semanas, al dar a entender a los disidentes dentro de su partido que, de votar en contra hoy, podrían ser exonerados de sus puestos en importantes comisiones parlamentarias.

Aunque nadie duda de que hoy Berlín dará luz verde a ese tercer paquete de rescate con la ayuda del socio de coalición, los socialdemócratas, y los verdes en la oposición, la canciller tendría que hacer frente a una creciente oposición interna. A esto se suma la incertidumbre acerca del proceder del FMI, sin cuya participación ni Merkel ni Schäuble querían lanzarse a nuevos programas para Grecia. El organismo no solo reclama aliviar la deuda griega, sino que no quiere tomar una decisión antes de octubre cuando se lleve a cabo un primer análisis del último programa de ayudas para Atenas.

Tsipras concede a un grupo alemán 14 aeropuertos privatizados

El Gobierno de Alexis Tsipras aprobó la concesión de 14 aeropuertos regionales al consorcio alemán Fraport-Slentel por 1.230 millones de euros. La cesión de la gestión a la empresa alemana, por un período de 45 años, había recibido el visto bueno del Gobierno anterior, pero quedó en suspenso tras la llegada al poder de Syriza. En el tercer programa de rescate, Grecia se comprometió a transferir activos estatales a un fondo de privatización por valor de 50.000 millones de euros para pagar deudas. Fraport se ha comprometido a invertir 330 millones en los primeros cuatro años en los aeropuertos y 1.400 millones en los próximos cuarenta.