Una estación de tren de Macedonia, nuevo escenario del caos migratorio

Unos 40 inmigrantes mueren asfixiados en la bodega de un barco frente a Libia


Redacción / La Voz

La crisis migratoria suma cada día más muertos en el mar y más desesperación entre los que ya en suelo italiano o griego intentan ir hacia el norte de Europa en busca de un lugar seguro donde vivir. Si hace unas semana el caos se centraba en el paso de Calais, en el canal de la Mancha, o hace un mes en el puerto fronterizo franco-italiano de Ventimiglia, la estación de trenes de Gevgelija, una ciudad macedonia fronteriza con Serbia, ha tomado el relevo.

Esta semana Gevgelija se ha convertido en otra primera línea del caos migratorio. La Cruz Roja estima que cada día cruzan desde Grecia a Macedonia unas 2.000 personas, que convergen en la estación esperando un tren que los lleve a Serbia. Desde hace días se repiten las imágenes de niños empujados a través de la ventanas de un vagón cada vez que un tren se detiene. Cientos de sirios, afganos e iraquíes luchan por subir a bordo del ferrocarril que les lleva a Belgrado, la última parada en el camino hacia países de la zona Schengen. Los agentes de policía intentan a base de palos mantener el orden.

Albania o Macedonia son países de paso para los llegados a Grecia en su tránsito hasta las puertas de la UE. Desde enero, Grecia ha recibido a unos 124.000 inmigrantes, un 750 % más que en el mismo período del 2014, según la ONU.

Al menos 212 fueron rescatados este sábado por la Guardia Costera griega en Kos, una de las islas del Egeo desbordada por la masiva llegada de embarcaciones desde de Turquía.

La enésima tragedia en el Mediterráneo se ha cobrado la vida de otras 40 personas que intentan llegar a Europa. La Marina italiana halló también este sábado los cuerpos sin vida de al menos 40 inmigrantes que murieron asfixiados en la bodega de un barco de pesca frente a las costas de Libia. Massimo Tozzi, el comandante del patrullero Cigala Fulgosi, que se acercó a rescatar la embarcación, informó que había 319 supervivientes, entre ello menores.

Gases del carburante

Según una periodista de la Rai, que se encontraba en el centro de coordinación de operaciones de la Marina, el barco estaba «sobrecargado y empezaba a hundirse» cuando llegaron los socorristas. Al parecer los inmigrantes hallados en la bodega murieron asfixiados por las emanaciones de carburante. «Hemos asistido a una escena muy fuerte emocionalmente», contó el comandante Tozzi. «Muchos cadáveres flotaban en la superficie del agua, con excrementos humanos y carburante».

«Esa tragedia no será la última si la comunidad internacional no encuentra una solución a la crisis en Libia», lamentó el ministro italiano del Interior, Angelino Alfano, en rueda de prensa.

Según los relatos de los inmigrantes que llegaron a Italia recogidos por AFP, los traficantes de personas suelen amontonar en la bodega a los refugiados que menos pagan, en general los que vienen de África subsahariana. A menudo, los traficantes o los pasajeros de la cubierta amenazan a los de la bodega para evitar que salgan durante la travesía. En esas embarcaciones tan llenas, el más mínimo movimiento puede acabar volcando el barco.

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