Atenas huele a nuevas elecciones ante la rebelión en Syriza

Por tercera vez desde julio Tsipras perdió la mayoría parlamentaria en una votación y tendrá que plantearse cómo proceder a partir de ahora


Atenas / DPA

Después de una larga noche de debate en el Parlamento, la votación de ayer servirá probablemente para solucionar un problema de Grecia, pero planteará otro. Los griegos tienen ahora más cerca el tercer rescate, pero también la posibilidad de que se tengan que celebrar nuevas elecciones. Por tercera vez desde julio Tsipras perdió la mayoría parlamentaria en una votación y tendrá que plantearse cómo proceder a partir de ahora. En esta ocasión el margen para Tsipras fue aun más estrecho. Le faltaron los votos de 47 de sus diputados. Así las cosas, la coalición de Gobierno entre el partido de izquierda Syriza y la formación de derechas Griegos Independientes solo cuenta con el apoyo de 118 de sus 162 diputados.

Esa cifra no basta para garantizar que el Gobierno supere solo con el apoyo de sus diputados la cuestión de confianza a la que se someterá después del día 20. Para lograrlo la Constitución establece que como mínimo debe conseguir 120 votos a favor. «¿Ahora qué, señor Tsipras?», preguntaba retóricamente un analista en la radio griega. Los analistas coinciden en que en Grecia «huele» a nuevas elecciones.

El sector más izquierdista de Syriza plantó cara a Tsipras hace tiempo. Su líder, Panagiotis Lafazanis, jugó en las últimas semanas un extraño juego. Primero declaró que su grupo apoyaba a Tsipras en todas las cuestiones, excepto en las medidas de ahorro. Pero poco antes de la aprobación del rescate, dejó claro que tenía otros planes; formar un nuevo partido situado a la izquierda de Syriza.

El líder de la conservadora Nueva Democracia, Evangelos Meimarakis, advirtió a Tsipras de que la celebración de elecciones anticipadas paralizaría de nuevo al país, que necesita más que nunca estabilidad. Pero si hay comicios, «allí estaremos para echarles», afirmó Meimarakis.

Los analistas creen que Tsipras sopesa desde hace tiempo la posibilidad de llamar de nuevo a las urnas. Sabe que, de acuerdo con el programa de rescate, a los griegos les espera una oleada de nuevos impuestos y recortes de pensiones en los próximos meses.

Antes de llegue ese momento, Tsipras quiere conseguir un mandato renovado de los griegos. Liberado del lastre del ala más a la izquierda de su partido, podría consumar su giro al centro y a la vez prometer a los griegos representarles lo mejor posible en futuras negociaciones para una posible reestructuración de la enorme deuda. En los últimos meses Tsipras ya fue abandonado poco a poco sus radicales promesas electorales de poner fin a la política de recortes.

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