Redacción / Agencias

El Parlamento griego ha aprobado hoy con amplia mayoría la ley sobre el tercer rescate acordado con las instituciones acreedoras durante una maratoniana sesión en que se hicieron evidentes de nuevo las disidencias en el gobernante Syriza. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha defendido hoy el acuerdo para el tercer rescate del país como una «elección forzosa» del Gobierno, que tras «agotar todas las vías de negociación», tuvo que elegir entre un programa de ayuda con el euro o el dracma como moneda nacional, informa Efe.

«Ante un ultimátum para la salida temporal de Grecia de la eurozona, tomamos la responsabilidad hacia el pueblo griego de seguir con vida y continuar la lucha en lugar de elegir el suicidio (la salida del euro)», dijo Tsipras en su discurso ante el pleno del Parlamento que concluirá con la votación del acuerdo. El primer ministro dijo no arrepentirse de haber tomado esta decisión y aunque reconoció que el rescate no es un triunfo, aseguró que es la mejor opción que tenía el país en un momento de asfixia financiera.

Recalcó que Grecia se encuentra en una «coyuntura crítica» y es «responsabilidad de todos asegurar la capacidad del país para sobrevivir y seguir luchando» y apunto que esta «es la responsabilidad nacional más grande». «Desde el 25 de enero, tanto en el exterior como en el interior, algunos tratan de atacar a este Gobierno», aseguró e instó al resto de partidos a no facilitar a «los círculos ultraconservadores de Europa que torpedeen el acuerdo», de los que dijo que no tienen «otro objetivo que el castigo de nuestra gente».

Tsipras envió además un mensaje interno hacia los disidentes de Syriza que han mostrado su desacuerdo con la negociación del rescate, al asegurar que «la decisión de no ir a la quiebra desordenada o a un memorando con el dracma no era una opción del momento», pues «nunca fue nuestra elección o declaración programática».

Remarcó que el Gobierno no recibió el mandato para sacar al país de la zona euro y que tampoco este era el dilema en el referéndum convocado a principios de julio, en alusión a los miembros de su partido que le reprochan que haya traicionado la voluntad del pueblo.

Tenso debate

La disidencia de Syriza obligó  una vez más, a Alexis Tsipras a depender de los votos de la oposición para sacar adelante en el Parlamento griego el tercer rescate acordado con los acreedores. El Legislativo abrió ayer por la tarde un tenso debate que debía culminar de madrugada con la votación del acuerdo alcanzado el martes con la acreedores, paso previo para que hoy el Eurogrupo le dé luz verde. Su aprobación puede llevar a Syriza a la ruptura definitiva.

Tsipras apenas podía disimular ayer la tensión interna que se vive en las filas de su partido. Durante el debate el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, intentó convencer a los suyos de la necesidad de aprobar el tercer rescate y evitar así que el Eurogrupo opte por un crédito puente. Una intención boicoteada en las horas previas por el exministro de Energía Panayotis Lafazanis con su anuncio de crear un movimiento antirrescate. «La lucha contra el nuevo rescate comienza y hay que movilizar a toda la gente en cada uno de los rincones del país», afirmó Lafazanis en un comunicado al que se han adherido once miembros de Syriza. Líder de Plataforma de Izquierda, Lafazanis abandonó el Ejecutivo en la remodelación de gabinete en julio tras la primera votación sobre el tercer rescate. Una postura que, a juicio de Tsipras, amenaza la estabilidad de Grecia, advirtiendo de que, sin una mayoría parlamentaria, su equipo «no puede ir muy lejos».

Elecciones anticipadas

Horas antes de la votación, el ministro de Estado, Alekos Flambouraris, advirtió que Tsipras convocará elecciones anticipadas en caso de que menos de 120 diputados voten a favor del nuevo programa de rescate. Aunque declinó mencionar una fecha, el congreso extraordinario del partido izquierdista previsto para septiembre marcará la fecha.

El Parlamento heleno está integrado por 300 diputados, en el que la coalición gubernamental cuenta con 162 escaños (149 de Syriza y 13 de sus socios, los Griegos Independientes). Sin embargo, el Gobierno ya perdió esa mayoría en dos votaciones anteriores por diputados rebeldes de Syriza. En una de ellas, la mayoría se redujo a 123.

Hoy los diecinueve ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona deciden si validan el acuerdo «técnico» cerrado en Atenas el martes para un rescate de 86.000 millones de euros a Grecia -a tiempo para que el país cumpla con un próximo pago al Banco Central Europeo (BCE) el próximo jueves-, o si activan de nuevo el plan b para que la UE conceda un crédito puente al país si no se logra cerrar el acuerdo. La Comisión Europea ya tiene preparados los documentos necesarios para conceder ese préstamo, aunque espera que el tercer plan de ayuda al país esté disponible para el 20 de agosto, dijo a AFP la portavoz Annika Breidthardt.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, ya advirtió que «planteará preguntas al Eurogrupo», que podría decidir darse más tiempo para discutir el plan de ayuda. A Berlín le preocupa la incertidumbre sobre la participación del FMI en el programa de ayuda, la sostenibilidad de la deuda y las privatizaciones. El Parlamento alemán tendrá que someter el acuerdo a ratificación de sus diputados, previsiblemente el martes o miércoles, al igual que los parlamentos de Finlandia y Estonia, entre otros.

Inesperado crecimiento

La economía de Grecia registró en el segundo trimestre del año un inesperado crecimiento de un 0,8 % respecto al trimestre anterior, según la oficina de estadísticas griega Elstats. El dato positivo sorprendió a los economistas, que habían calculado una contracción del PIB de un 0,5 %.

Los analistas lo achacan a que muchos griegos incrementaron sus compras entre abril y finales de junio por temor al corralito.

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El Parlamento de Grecia aprueba el tercer plan de rescate