Manuel Contreras, el máximo represor de la dictadura de Pinochet, muere en Chile a los 86 años

El general, condenado a más de 500 años de prisión, nunca se arrepintió de sus crímenes

Manuel Contreras, en el centro, yendo a declarar en el 2005
Manuel Contreras, en el centro, yendo a declarar en el 2005

La Voz / Redacción

El general Manuel Contreras, el máximo represor de la dictadura de Augusto Pinochet y condenado a más de 500 años de prisión, ha muerto en el hospital militar de Santiago de Chile, según han informado fuentes de la gendarmería. Al militar, de 86 años, cuya salud se había agravado las últimas semanas, se le habían suspendido todos los tratamientos y solo recibía cuidados paliativos para el dolor, precisaron las fuentes.

Contreras, el exjefe de la temible Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta de Pinochet, padecía desde hace años un cáncer de colon, de hipertensión y de una diabetes que le había afectado los riñones, por lo que recibía diálisis tres veces a la semana. Gestor de episodios como la Operación Colombo y la Operación Cóndor, que involucraron en los años 70 y 80 a las dictaduras militares de la región en operaciones coordinadas para asesinar a opositores, Contreras estaba condenado a más de 500 años de prisión en 58 sentencias definitivas y tenía otros 56 juicios en proceso.

Este jueves, el presidente del Partido Comunista de Chile, diputado Guillermo Teillier, pidió al ministro de Defensa, José Antonio Gómez, la degradación del general Contreras antes de que muriera. Teillier envió un oficio a Gómez para consultar las razones de por qué «no se había degradado a Contreras». En su misiva, el presidente de los comunistas chilenos subrayaba que Contreras mantenía su rango de general de la República pese a que el artículo 222 del Código de Justicia Militar establece que «la pena de muerte y las de presidio y reclusión perpetuas llevan consigo la degradación».

Teillier recordó que Contreras sumaba dos cadenas perpetuas, una por el asesinato de la familia del general Carlos Prats, y otra por 19 secuestros y un asesinato ocurridos en Villa Grimaldi, en Santiago. En esta misma línea, la abogada de derechos humanos Carmen Hertz, en declaraciones a Canal 13 de Televisión, lamentó que el militar haya fallecido con el grado de general, lo que a su juicio muestra «que es una vergüenza para el Ejército chileno».

Dos días antes, los familiares de las víctimas de la dictadura militar de Pinochet (1973-1990), también habían pedido tanto al ministro de Defensa, José Antonio Gómez, como a los altos mandos del Ejército que se degradara al máximo represor del régimen militar. Los familiares de Contreras dijeron a los periodistas que sus funerales serán privados. 

El peor criminal de la historia de Chile

Celebración en Santiago por la muerte de Contreras
Celebración en Santiago por la muerte de Contreras

Manuel Contreras, considerado el peor criminal de la historia de Chile, se va sin cumplir las penas a que estaba condenado en decenas de juicios por violaciones a los derechos humanos, pero sin haberse arrepentido de sus crímenes. Contreras, como jefe de la DINA, es el responsable, según datos oficiales, de la mayoría de los 1.192 detenidos desaparecidos en Chile en ese período y de más de 1.500 ejecuciones por causas políticas.

Contreras jamás reconoció nada y cuando las evidencias dejaban al desnudo su responsabilidad, culpaba a otros, incluido el propio Pinochet, a quien en sus últimos años acusó de haberse enriquecido con el narcotráfico. También acusó al dictador chileno de ser el verdadero jefe de la DINA, por lo que él sólo cumplía sus órdenes. Asimismo, achacó crímenes de la DINA a la CIA estadounidense, entre ellos algunos emblemáticos, como el homicidio del excanciller Orlando Letelier, cometido en Washington en 1976, o el del general Carlos Prats, antecesor de Pinochet en el mando del Ejército, muerto en 1974 en Buenos Aires.

Contreras fue sentenciado en Chile a siete años de prisión por el crimen de Letelier y a doble cadena perpetua por el homicidio de Prats, que murió junto a su esposa, Sofía Cuthbert. Según Contreras, el autor material de ambos asesinatos, el estadounidense Michael Townley, era en realidad un agente de la CIA.

Graduado en la escuela de las Américas, en la que el Ejército estadounidense entrenaba a oficiales latinoamericanos en técnicas antisubversivas, Manuel Contreras fue además un maestro de las argucias, los montajes y cortinas de humo para encubrir, disfrazar u ocultar sus crímenes. En 1975 ideó la Operación Colombo para encubrir la desaparición de 119 presos políticos, a los que, con la ayuda de las policías secretas de Argentina y Brasil, hizo figurar como miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), muertos en purgas internas de ese grupo.

La Operación Colombo, de la que el pasado 24 de julio se cumplieron 40 años, fue un prefacio de la Operación Cóndor, una coordinación entre las dictaduras militares del Cono Sur para eliminar opositores, que Contreras creó también en 1975. Dicho plan lo propuso Contreras a sus pares de Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay después de visitar el cuartel general de la CIA en Estados Unidos, según se consigna en documentos desclasificados de dicho organismo.

En varias ocasiones, la última en el 2010, cuando ya estaba encarcelado, Contreras afirmó que estaba orgulloso de su trabajo en la DINA pues, a su juicio, esa labor salvó a Chile de una dictadura marxista. Su distanciamiento de Pinochet comenzó cuando vio que éste, que al dejar el poder en 1990 afirmó que «el día que toquen a uno solo de mis hombres se acaba el Estado de Derecho», no cumplía su amenaza y lo dejaba a merced de los tribunales.

Sus relaciones estadounidenses se quebraron antes, en 1977, cuando Washington pidió su extradición -rechazada por la Justicia chilena- por el asesinato de Orlando Letelier. Ese mismo año Pinochet ordenó la disolución de la DINA y la reemplazó por la Central Nacional de Informaciones (CNI), aunque el cambio fue meramente cosmético. Pasado a retiro, Contreras creó primero una empresa privada de seguridad y después se fue a vivir a un poblado rural a mil kilómetros de Santiago, hasta que la Justicia chilena lo procesó y condenó, en 1995, por el crimen de Letelier.

Contreras murió estando condenado en Chile a 516 años en 58 sentencias definitivas por violaciones a los derechos humanos, pero faltó la revisión por la Corte Suprema de otros seis juicios, que sumaban otros 69 años de prisión y quedaron 27 juicios más fallados en primera instancia, con 339 años más tras las rejas. En 1995, la Justicia italiana lo condenó en rebeldía a 14 años de presidio como autor inductor de homicidio frustrado contra el exvicepresidente de Chile, Bernardo Leighton, y su esposa, Anita Fresno, cometido en Roma en 1975.

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