El Gobierno deja manos libres al CNI para liberar a los periodistas de Siria

La prioridad es evitar que puedan ser vendidos al Estado Islámico


madrid / colpisa

El Gobierno fía todo a una carta, el mismo as que sirvió para salir con éxito de la captura del atunero vasco Alakrana en Somalia o del secuestro de los periodistas Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova por el Estado Islámico. El grupo de negociadores del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) se encargará en «exclusiva y sin interferencias» de las gestiones para liberar a los reporteros Ángel Sastre, Antonio Pampliega y José Manuel López, capturados entre el 12 y el 13 de julio en la parte vieja de la ciudad de Alepo mientras viajaban con su guía sirio, Usama Ajjan. Los servicios de inteligencia, siempre herméticos, lo son aún más si cabe en este asunto, como cuando gestionaron la liberación del barco vasco en diciembre de 2009 o la puesta en libertad en marzo del 2014 del periodista y del fotógrafo tras 194 días en manos del Estado Islámico.

De los pocos datos que han trascendido es que desde hace ya días miembros y colaboradores del CNI se encuentran en la frontera turca con Siria con una primera misión prioritaria: saber exactamente cuál de la amalgama de grupos que operan en Alepo fue el responsable de la captura de la expedición española en la zona de Al Maadi. Y no es misión fácil, según reconocen fuentes cercanas al operativo.

Por ahora, no ha habido ninguna reivindicación del secuestro ni petición de rescate, aseguran responsables del Gobierno. A falta de otras pistas, la tesis que apunta el Ejecutivo es que la furgoneta en la que viajaban los españoles y su fixer fue interceptada por una facción aliada al grupo rebelde en el que estaban empotrados los españoles.

¿Rescate?

En esa parte de la ciudad vieja de Alepo no hay presencia del Estado Islámico. Pero eso no quiere decir que esa supuesta facción aliada, matizan fuentes del caso, en la que al parecer hay activistas extranjeros y por tanto yihadistas, no tenga intención de hacer negocio con sus rehenes occidentales, bien pidiendo un rescate a las autoridades españolas o bien directamente vendiéndolos al mejor postor, ya sea un grupo cercano o, incluso, a un bando enemigo como el Estado Islámico, el más rico de los frentes en la zona.

Esta posibilidad de que los tres reporteros puedan acabar en manos del autodenominado califato es, con mucho, el escenario que más preocupa a los negociadores del CNI, que saben que la prioridad del Estado Islámico no es hacer negocio con los occidentales, sino usar su cautiverio como arma de chantaje o propaganda. Aun así, los negociadores del los servicios de inteligencia consiguieron sacar sanos y salvos Espinosa y García Vilanova del cautiverio de los hombres de Abu Bakr al Bagdadi.

Sastre, Pampliega y López viajaban integrados en una facción rebelde

La situación en Alepo es la más enrevesada de toda la guerra en Siria. En la ciudad confluyen tres bandos: las tropas de Bachar al Asad, el Estado Islámico en las afueras y el Frente de la Conquista, una galaxia de grupúsculos rebeldes de yihadistas y del que forma parte el Frente al Nusra, la franquicia siria de Al Qaida.

Los servicios de seguridad del Estado, que cuentan con la colaboración de espías de países aliados como Francia, el Reino Unido y EE.UU., ya han confirmado que Sastre, Pampliega y López viajaban integrados en un grupo de este Frente de la Conquista. Es más, entre el 2012 y el 2014 ya se habían movido por las calles de Alepo protegidos por uno de estos grupos rebeldes surgidos al calor de la frustrada primavera árabe con el que tenía contacto Usama Ajjan, que hacía las funciones de fixer, una suerte de salvoconducto humano para pasar los controles basándose en sus relaciones personales y el pago de comisiones.

Rajoy: «De momento no descartamos ninguna hipótesis»

El Gobierno ha puesto en marcha todos los mecanismos del Estado para tratar de rescatar sanos y salvos a los tres periodistas desaparecidos en Siria. Así lo aseguró ayer el presidente del Gobierno en Sevilla durante un encuentro informal con periodistas, a los que informó que «lo único contrastado a día de hoy es su desaparición». «De momento se mantienen abiertas todas las hipótesis sobre quién o qué puede mantener retenidos a los españoles», añadió Mariano Rajoy.

El presidente apeló ante los medios a mantener la discreción sobre la operación para localizar a los periodistas y señaló la dificultad a la que se enfrentan los especialistas enviados por el Gobierno en un área como la de Alepo, donde varias facciones mantienen una lucha encarnizada por hacerse con el control de una de las principales ciudades del país.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, señaló por su parte que su departamento trabaja desde hace días a pleno rendimiento para encontrar a los periodistas. El jefe de la diplomacia reveló que se han mantenido contactos con países aliados y con los representantes de la ONU con el fin de recabar toda la información posible acerca del paradero de los españoles.

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