La UE fracasa otra vez en el intento de reubicar a los 40.000 refugiados

España acogerá 1.300 demandantes, frente a los 4.300 que pedía Bruselas


bruselas / corresponsal

La solidaridad europea volvió a brillar ayer por su ausencia en Bruselas. Los ministros del Interior de los 28 Estados de la UE fueron incapaces de cerrar un acuerdo para repartir a los 40.000 refugiados que se habían propuesto como objetivo para los próximos dos años. Los obstáculos impuestos por los países del Este, Austria y España rebajaron la cifra a 32.256.

Italia y Grecia solicitan desde hace meses ayuda urgente para dar salida a 24.000 y 16.000 migrantes respectivamente de sus territorios y aliviar así la presión sobre sus sistemas de asilo y protección. Pero las palabras de buena voluntad chocaron de frente con los intereses nacionales de algunos socios, empezando por España. «Estamos en radical desacuerdo con la política de reubicación. Es mala. Tendrá efecto llamada», aseguró el ministro de Interior, Fernández Díaz. El Gobierno español solo se mostró dispuesto a acoger a 1.300 migrantes de los 4.300 que le pedía la Comisión Europea. «Hay que tener en cuenta el esfuerzo que hizo España en control de fronteras. En los últimos cinco años hemos impedido la entrada de 100.000 inmigrantes irregulares en la UE», justificó. Países como Rumanía (1.705) o Portugal (1.309) ofrecieron más apoyo.

La postura de España contrastó con la de otros socios. Suecia  se ofreció a acoger 1.369 refugiados, más de los que le pedía Bruselas, a pesar de ser de los países que más asilados acoge. Alemania con 10.500 y Francia con 6.752 lideran la clasificación. Solo Austria y Hungría se negaron a participar en el esquema de reubicación. Ambos esgrimen la enorme presión que están sufriendo de los flujos que llegan por los Balcanes.

Mientras el sistema de reubicación se pone en marcha, todavía está por ver cómo se reparten los 7.744 refugiados que faltan para alcanzar la cifra acordada en el 2016. Para ello, los titulares de Interior mantendrán una nueva reunión en diciembre. España anticipa que solo estaría dispuesta a aceptar entonces 200 refugiados adicionales.

No faltaron las críticas a esta actitud.. «Ahora mismo solo cinco países en Europa están haciendo frente a la cuestión migratoria. Eso es algo que tenemos que cambiar», aseguró la titular alemana de Interior, Emily Haber. El comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos, lamentó que la UE volviese a dar la espalda a sus compromisos. «Es una pena que no se alcanzase la cifra», aseguró. El líder de los socialistas en la Eurocámara, Gianni Pittella, fue especialmente duro. «Es absurdo. Mientras los países de la UE discuten sobre si acogen a 250 o 500 refugiados más, Turquía, Líbano y Jordania han acogido a cerca de 3,5 millones».

La cifra que sí se ha alcanzado es la de los 20.000 refugiados que se acogerán procedentes de terceros países (Siria, Eritrea, Irak y Somalia). Dinamarca, Irlanda y Reino Unido participarán en la iniciativa a pesar de estar eximidos por los Tratados.

Los países del Este no quieren musulmanes

Cada Estado miembro ha jugado lo mejor que ha podido sus cartas para tratar de esquivar mayores responsabilidades, pero en el caso de algunos países del este de Europa, la jugada ha ido mucho más allá anticipando que los refugiados musulmanes no serán bienvenidos. «A fin de cuentas somos un espacio de cultura cristiana», indicó el ministro de Asuntos Sociales de Estonia, Margus Tsahkna.

No fue el único en mostrar su rechazo a abrir las puertas a demandantes de asilo de otras confesiones religiosas. El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, manifestó su deseo de acoger solo a cristianos sirios, no así a los musulmanes, argumentando que entre ellos se podrían infiltrar terroristas y esto infundiría temor entre los ciudadanos. Su país solo aceptó 14 de las 311 solicitudes de asilo que recibieron el año pasado.

El recelo social y la presión de neonazis que están intentando extender su mensaje de odio contra el Islam están detrás de estos postulados. «No ignoro que hay países que tienen en cuenta su situación interna. Queremos ayudarles pero deben aceptar más solidaridad», recordó ayer el comisario de Migración, Dimitris Avramopoulos.

República Checa es otro de esos países donde el mensaje contra el Islam está calando. Tanto es así que su presidente, Milos Zeman, llegó a decir que lo mejor es que los refugiados del norte de África no se asienten en su país porque «procediendo de un contexto cultural distinto no se sentirían nada bien».

En Polonia la cuestión también está siendo objeto de debate y disputa. El país cuenta con una amplia masa de jóvenes emigrados. Un alto porcentaje de los ciudadanos se opone a recibir migrantes procedentes de Siria, Irak o de países africanos.

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