Grecia se compromete a reformar las pensiones para recibir el tercer rescate

La solicitud enviada por el ministro Tsakalotos al Mede no menciona la quita

Un hombre espera turno para sacar los 60 euros diarios de un cajero automático en el centro de Atenas.
Un hombre espera turno para sacar los 60 euros diarios de un cajero automático en el centro de Atenas.

bruselas / corresponsal

Grecia levantó ayer la bandera blanca y dio un primer paso para alejarse del precipicio. El Gobierno griego cumplió con la primera condición para evitar su salida del euro. A media tarde, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) confirmaba la recepción de una carta firmada por el nuevo ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, solicitando apoyo financiero para los próximos tres años. La misiva no especifica los fondos que el Gobierno de Syriza estima que harán falta para mantener el país a flote, pero diversas fuentes apuntan a que las necesidades alcanzarían los 50.000 millones de euros. Precisamente para saber con exactitud la cuantía que debería desembolsar Europa, el presidente del Consejo de Gobernadores del Mede, Jeroen Dijsselbloem, pidió a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo que analicen la situación económica y financiera de Grecia.

¿Qué ofrece Atenas a cambio? Aunque desde Syriza advirtieron en los últimos días de que no aceptarían cualquier acuerdo, lo cierto es que la carta deja claro que el Gobierno de Tsipras está dispuesto a ceder y poner en marcha de forma inmediata la reforma de las pensiones acompañada de una subida del IVA. Además acepta aplazar la discusión de la reestructuración de la deuda hasta el otoño, tal y como sugerían sus socios. Según Colpisa, la carta de Tsakalotos no menciona la palabra quita al referirse a su abultado pasivo. Los cambios en las pensiones son retrasar la edad de retiro y prohibir ciertas prejubilaciones.

Aunque la melodía empieza a sonar bien en Bruselas, nadie se fía. El Eurogrupo analizará hoy por teleconferencia las propuestas detalladas que ayer por la noche aún no habían sido enviadas, bien porque no disponían de un paquete de reformas detallado, tal y como prometieron, o por la esperanza de que, apurando los plazos, no quedase tiempo suficiente para enmiendas de las instituciones.

¿Está todo hecho o encarrilado? Ni mucho menos. A tres días de que expire el ultimátum dado por el presidente del Consejo, Donald Tusk, para cerrar el acuerdo, Atenas tiene todavía que explicar y aplicar de inmediato las denominadas «medidas prioritarias» para poder recibir fondos y pagar su factura de 3.500 millones de euros al BCE el próximo 20 de julio. Los desembolsos del nuevo programa no llegarán a tiempo así que los socios del euro y el BCE tendrán que idear un mecanismo para mantener a flote el sistema bancario griego hasta que llegue el grueso del rescate.

El trabajo a contrarreloj de estos días es vital para llegar a la cumbre de líderes europeos del domingo con el acuerdo definitivo que espante el Grexit. Las sensaciones entre los líderes de cara al posible éxito de la cita son contrapuestas y los economistas apuestan mayoritariamente por la salida. La canciller alemana, Angela Merkel, se debate entre mantener unido al euro o abrir la puerta de salida a Grecia. Ninguna opción será fácil. La primera tendrá un gran coste económico y sobre todo, político. Se multiplican las voces en su Gobierno y en Alemania que exigen a la canciller que no ceda y deje caer a Grecia. Si eso ocurriera, el coste económico sería también duro pero el político no solo afectaría a Alemania, sino a todo el proyecto europeo.

Francia teme el terremoto de un Grexit más que nadie. Su presidente, François Hollande, hizo ayer una defensa férrea de la permanencia de Grecia en la zona euro. «Hay poco tiempo pero Francia se asegurará de que Grecia hará un plan factible para inspirar confianza», indicó. Su primer ministro, Manuel Valls, también quiso lanzar un mensaje de apoyo a Atenas. «Grecia es Europa.  Permitir que salga de la zona euro sería admitir la impotencia y Francia se niega».

Christine Lagarde reitera que es necesaria la reestructuración de la deuda

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, insistió ayer en la tesis de este organismo al considerar necesaria una reestructuración de la deuda griega. «Grecia se encuentra en una situación de crisis aguda que tiene que ser abordada de forma seria», señaló durante un acto organizado por el think-tank Brookings Institution en Washington. «El FMI sigue estando comprometido en encontrar una solución», declaró.

Según Lagarde, desde el FMI se ha «aconsejado siempre» a Grecia que siga avanzando en dos vías: «reforma fiscal y reestructuración de la deuda». Para la directora del FMI, es «necesaria» la reestructuración de la deuda griega para que ésta pueda ser sostenible y se ofreció a ayudar para conseguirlo.

Por otra parte, defendió la actuación del organismo en la crisis. «El FMI ha estado adoptando una línea de no guardar silencio, pero intentamos ser conscientes de los acontecimientos y no ser excesivos en nuestras posturas», ha aseverado.

El corralito se mantiene hasta el próximo lunes

El Gobierno griego decretó ayer la segunda prórroga del corralito impuesto hace diez días hasta el próximo lunes, después de que el BCE decidiese mantener la cantidad máxima de liquidez de emergencia que los bancos griegos pueden pedir al Banco de Grecia. El decreto ley recoge las mismas restricciones hasta el próximo día 13, al día siguiente de la celebración de la cumbre de líderes europeos sobre Grecia.

Las entidades bancarias y la Bolsa de Atenas permanecerán cerradas y el límite de retirada de efectivo en los cajeros automáticos continuará siendo de 60 euros diarios. Se mantiene la prohibición de todas las transacciones de dinero al extranjero con excepción de los pagos para las importaciones de productos de primera necesidad. Jubilados y desempleados que no disponen de tarjetas podrán retirar un máximo de 120 euros a la semana en las sucursales bancarias abiertas solo para este cometido.

Según Efe, fuentes bancarias citadas por el diario Kathimerini estiman que la liquidez de los bancos es suficiente para cubrir las necesidades diarias en cuanto a la retirada de dinero, pero subrayan que sin un aumento de la liquidez a la que pueden acceder por parte del BCE el lunes, el efectivo de los cajeros automáticos podría empezar a escasear.

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