La UE y Grecia se dan un último plazo de cinco días para lograr un acuerdo

Tras irritar ayer al Eurogrupo al presentarse sin una propuesta concreta y por escrito, el Gobierno heleno pedirá hoy formalmente el tercer rescate


bruselas / corresponsal

«No es una cuestión de semanas, es una cuestión de días», advertía ayer la canciller alemana, Angela Merkel, a su homólogo griego, Alexis Tsipras, antes del inicio de la eurocumbre de urgencia que se celebró ayer en Bruselas. Y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, volvió a dejarlo claro para poner el broche a la reunión: «Tenemos cinco días para hallar el acuerdo definitivo. La fecha tope vence este fin de semana». Los 28 líderes de la Unión Europea se citarán el próximo domingo para sellar el acuerdo del tercer rescate a Grecia o para certificar su salida del euro.

A pesar de que a Atenas solo le queda un suspiro para abandonar la moneda única, el Gobierno de Syriza se la volvió a jugar ayer. El nuevo ministro de Finanzas, Euclid Tsakalotos, acudió a la reunión previa del Eurogrupo sin una propuesta de rescate firme y detallada por escrito, como le habían exigido sus socios. Aunque esta nueva maniobra encendió el ánimo de algunas delegaciones, lo cierto es que la reunión se desarrolló en un buen clima tras la explicación oral de Tsakalotos: «Hay voluntad política para un nuevo comienzo», aseguraba el ministro griego al término del encuentro. Pero las buenas palabras no esconde la rigidez en las demandas de sus socios: «Necesitamos reformas satisfactorias y acciones prioritarias antes de dar financiación a corto plazo», anunció Merkel en rueda de prensa.

Con Varufakis fuera de juego, el diálogo parece que prospera dentro del Eurogrupo. Grecia se comprometió a dejar hoy sobre su mesa la solicitud formal de rescate al Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) acompañada de un paquete de reformas similar al que presentó Tsipras un día después de que expirase el segundo rescate. Atenas estima que necesitará unos 29.000 millones de euros los próximos dos años. La propuesta será examinada hoy por los ministros de Finanzas. Los líderes europeos lo harán en una nueva cumbre el domingo.

«Hace falta responsabilidad, solidaridad y rapidez», pedía ayer el presidente francés a Tsipras. Francia fue el único aliado de Grecia. El galo consiguió persuadir a Merkel para que tendiese la mano una última vez a Atenas evitando así la ruptura del euro. Tsipras y su equipo también pusieron de su parte. Ni una sola palabra sobre una posible quita de la deuda. «Es absolutamente imposible. Una línea roja para mí», advirtió el ministro de Finanzas eslovaco, Kazimir. La reestructuración, eso sí, podría ser debatida más adelante.

¿Habrá contrapartida? Por supuesto.  Tsipras tendrá que cumplir con las exigencias de la troika y el Eurogrupo. No se lo pondrán fácil. Especialmente los halcones del euro. «Soy muy pesimista con esta cumbre. Parece que los griegos vuelven con las propuestas antiguas», se quejaba ayer el primer ministro holandés, Mark Rutte. Finlandia también ha adoptado la línea dura su ministro de Finanzas, Alex Stubb, negó ayer la posibilidad de negociar un alivio de la deuda y fuentes de su Gobierno confirman que exigirán condiciones más duras. Eslovaquia y Lituania se sumaron al grupo de países más belicosos y escépticos con el Gobierno de Syriza.

Algo empieza a cambiar. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, aseguró que están dispuestos a «hacer lo que haga falta para mantener unida a la eurozona». «La solución de la crisis depende de Tsipras», indicó el presidente Juncker.

Obama sigue presionando

No le había presentado sus propuestas a los socios europeos que deben darle el dinero para sobrevivir pero eso no le impidió adelantárselas al presidente de EE.UU. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se encuentra en el centro del tablero mundial y un día mantiene conversaciones con el presidente ruso, luego con Barack Obama. En la conversación que mantuvo con este, el líder de Syriza le explicó las medidas que haría llegar a sus socios unas horas después, según confesaron fuentes griegas. El norteamericano, que no pudo o no quiso evitar la bancarrota de Puerto Rico,se animó sin embargo a llamar a Angela Merkel para reclamarle un acuerdo que mantenga a Grecia en la eurozona.

Semana de infarto para los griegos

Las semanas no tienen principio ni fin cuando se trata de negociar con Grecia. Lleva meses sumergida en el caos y con la puerta de salida del euro entreabierta, pero nunca ha estado tan cerca de decir adiós como estos días. Por delante llegan jornadas decisivas para su futuro en la zona euro. Si en los próximos días no se alcanza una solución, su suerte estará echada.

¿Puede descarrilar la negociación?

Sí. Una de las frases que más se repiten en las reuniones de ministros y líderes de la zona euro es que «con los griegos nunca se sabe». La incertidumbre no ayuda en las negociaciones. Cualquier movimiento en falso puede empujar a Grecia por el precipicio. Sus bancos se han quedado secos y dependen en exclusiva de los fondos de emergencia del Banco Central Europeo (BCE). Si el Gobierno griego da un paso atrás o lanza señales negativas, el eurosistema puede estrangular la liquidez de forma definitiva.

¿Cuándo puede ocurrir?

Hoy mismo se espera una reacción del BCE. La señal política que lanzaron ayer los líderes europeos será decisiva para que Frankfurt aumente la línea de liquidez de emergencia (ELA) a los bancos griegos o la retire. Si el Consejo de Gobierno se inclina por la primera opción, Grecia tendrá posibilidades de salir adelante y mantener bajo control el corralito que se ha impuesto en el país. Los bancos podrían volver a abrir a pesar de las fuertes restricciones. Eso sí, necesitarán un plan para recapitalizarse tras la fuga de cerca de 44.000 millones de euros de depósitos bancarios desde noviembre del 2014. Si no lo hacen, los bancos se quedarán sin fondos en cuestión de horas. Grecia tendrá que poner en circulación una nueva moneda para poder hacer los pagos internos.

¿Llegará el acuerdo a tiempo para pagar facturas?

Es prácticamente imposible que Grecia y sus socios cierren el programa del tercer rescate a tiempo para desembolsar los fondos y hacer frente a las facturas de este mes. El próximo lunes 13, sin ir más lejos, Atenas tendrá que devolver 451 millones de euros al FMI. Y lo más difícil está por llegar. El día 20 el Gobierno de Tsipras se enfrenta a una factura de 3.491 millones de euros que adeuda al BCE.

¿Qué pasa si no paga?

Lo más probable es que Grecia tampoco pague al FMI este mes de modo que el organismo internacional no podrá formar parte de un nuevo rescate hasta que no se le reembolse la deuda. El impago al BCE sí sería mucho más peligroso. Esa es la razón por la que los socios y Grecia están trabajando a contrarreloj para poder articular un mecanismo de financiación para que el país pueda hacer frente a esas facturas mientras cierran a toda velocidad el tercer rescate. Solo si hay compromisos firmes por parte Atenas, se podrían liberar fondos.

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