«El corazón se me va a parar», dijo la mujer del terrorista antes de ser detenida

La mujer aseguró que en su familia son «musulmanes normales» que estas semanas siguen el ayuno del ramadán


redacción / la voz

«No sé qué ha pasado, ¿lo han detenido? Se fue esta mañana a trabajar sobre las 7. Trabaja como repartidor. No volvió a casa entre las 12 y las 2 y lo esperaba por la tarde». Esto aseguraba ayer la esposa de Yasin Salhi, de 35 años y conocido por sus «vínculos con el movimiento salafista» que reagrupa a los musulmanes suníes radicales. «El corazón se me va a parar», añadía emocionada ante los micrófonos de Europe 1, a los que dijo que fue su cuñada quien la avisó para que encendiera la televisión para enterarse de lo que sucedía. «Dicen que es un atentado, pero no es posible. Lo conozco, es mi marido, llevamos una vida de familia normal. Va a trabajar y vuelve. No tiene ningún interés» en atentar, afirmó.

La mujer aseguró que en su familia son «musulmanes normales» que estas semanas siguen el ayuno del ramadán. «No entiendo nada», insistió. Poco tiempo después unos agentes la detuvieron en su casa y la llevaron a prestar declaración a la comisaría, al igual que su cuñada.

Salhi ya fue investigado en el 2006 por los servicios de inteligencia franceses al detectar su «radicalización», aunque su investigación «no fue renovada» en el 2008. Una ficha S, que fue lo que se le abrió, registra los desplazamientos de una persona susceptible de preparar acciones contra Francia. Sin embargo, no fue identificado como autor de acciones terroristas y la investigación se cerró.

Ausencias regulares

Entre el 2013 y el 2014, Interior lo catalogó de «musulmán radical» que tenía «ausencias regulares en períodos largos de unos dos o tres meses», que organizaba reuniones en su domicilio «con hombres con uniformes militares» y que se le oyeron referencias a la yihad y a Mali, que perdió mucho peso y que se afeitó la barba. Aún así, no se ordenó una «vigilancia reforzada». El ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, detalló que Yasin Salhi es un vecino de Saint-Priest, cerca de Lyon, que nació en marzo de 1980 y que carece de antecedentes judiciales. Delante de la casa de viviendas sociales donde vive en un primer piso con su mujer y tres hijos, de 6 a 9 años, los vecinos están impactados. «Acaban de llegar hace seis meses, nadie los conoce verdaderamente», explica uno. Añade que «son amables y siempre saludan, sobre todo la mujer; en cambio a él se le veía poco, se iba temprano y volvía tarde». Los describen como discretos. «Sus niños juegan con los nuestros, son gente normal... quién lo habría pensado?, se pregunta un residente en el mismo edificio. Otros no pueden creer que este vecino con «unos niños muy bien educados y cariñosos» pueda ser el autor del atentado.

Radicalización

El diario Le Dauphine afirma que Yasin Salhi es de Pontarlier, en el departamento de Doubs, limítrofe con Suiza. Habría abandonado la región hace una decena de años tras la muerte de su padre. Allí frecuentaba la mezquita. Se habría radicalizado al entrar en contacto con un tal «Ali», un convertido de discurso extremista que intentaba controlar la mezquita local a principios de los 2000. Ese «Gran Ali» habría viajado a Egipto e Indonesia, donde es sospechoso de haber participado en un atentado, antes de instalarse en Marruecos.

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