Tentativas de «apartheid» en Israel

Benjamin Netanyahu da marcha atrás en el plan de vetar a los palestinos en los autobuses que utilizan los judíos


Cuando se propuso segregar a los palestinos del transporte público israelí en octubre del año pasado, la reacción fue masiva: es una idea racista al más puro estilo del apartheid sudafricano. «Si hay veinte árabes en un autobús con un chófer árabe y dos o tres pasajeros [judíos] y un soldado armado, eso puede llevar a un atentado terrorista», justificó entonces su promotor, el ministro de Defensa, Moshé Yaalón.

El plan, que entró en vigor el martes con un proyecto piloto de tres meses, volvió a recibir tal aluvión de críticas que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, lo retiró a las pocas horas.

Cientos de palestinos con permiso para trabajar en Israel, pero donde se les prohíbe pasar la noche, utilizan los autobuses israelíes para regresar cada día a sus casas en Cisjordania. Es la misma línea que lleva a los colonos judíos a los asentamientos en los territorios palestinos ocupados, quienes se han quejado reiteradamente del uso compartido y han presionado al Gobierno para que separe dos rutas, una para soldados y colonos y otra para los árabes. El plan propuesto impide a estos últimos tomar estos autobuses y les obliga a volver por el mismo punto de control militar que hayan utilizado para salir de Cisjordania.

El líder laborista, Isaac Herzog, denunció en su página de Facebook la medida. «Esto añade un combustible innecesario a la hoguera de odio contra Israel en el mundo», dijo consciente de la controversia que la propuesta suscita en la esfera internacional. Partidos como el izquierdista Meretz considera que el plan «es el aspecto que tiene el apartheid» y hasta el presidente israelí, Reuven Rivlin, ha agradecido la suspensión que de aplicarse «hubiera causado un gran daño al Estado de Israel».

Se desconoce si la suspensión temporal paralizará su aplicación definitiva en el futuro. El recién estrenado Gobierno de coalición cuenta entre sus miembros con el partido de los colonos Casa Judía, que ha mostrado su decepción por la decisión ya que cree que es «la mejor manera de dar un mejor servicio y más seguridad a las dos poblaciones».

La polémica jornada coincidía con la visita de la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, que mantendrá una reunión con Benjamín Netanyahu sobre la puesta en marcha del eternamente estancado proceso de paz, cuando cada día son más las voces que lo consideran sepultado.

«La incapacidad de dar respuesta, desde hace más de sesenta años (?) ha alimentado una situación que es más peligrosa cada día», ha apuntado el coordinador especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Oriente Próximo, Nikolái Mladenov, y advierte que la falta de acuerdo amenaza con «una oleada de terror y extremismo».

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