El caricaturista «Luz» abandonará «Charlie Hebdo» en septiembre

El anuncio del responsable de la portada publicada tras el atentado se produce junto a una crisis interna que enfrenta a la plantilla y a la dirección


El caricaturista francés Luz, responsable de la portada publicada por Charlie Hebdo tras el atentado de enero, ha anunciado este lunes que abandonará la publicación el mes de septiembre porque su trabajo se ha convertido en «una carga muy pesada».

En una entrevista concedida al diario francés Libération, Renald Luzier, ha dicho que «se trata de una decisión muy personal». «Trato de mantener lo más posible el control de mi vida, en especial de la temporalidad, sobre todo después de lo que hemos experimentado», ha afirmado. «Se ha convertido en una de mis obsesiones después de todo este lío, para reconstruirme, para recuperar el control de mí mismo», ha agregado. «Cuando uno está implicado, como estoy yo, en Charlie Hebdo, no tiene tiempo porque es fagocitado por miles de cosas, el duelo, el dolor, la cólera», ha sostenido.

«También es fagocitado por los medios, y eso es verdaderamente difícil. He hablado de mi salida (de la revista) a los compañeros y hace poco tiempo. Es muy difícil, porque para una decisión así se necesita tiempo», ha explicado. El propio Luz apuntó a finales de abril que no volverá a dibujar al profeta Mahoma. «Ya no me interesa», ha zanjado, antes de negar que se deba al miedo después del ataque el 7 de enero contra la sede de la revista, que se saldó con doce muertos.

Mahoma fue precisamente el protagonista elegido por Charlie Hebdo para volver a los quioscos tras el ataque. Sobre fondo verde, el profeta sostenía un cartel en el que podía leerse el célebre lema Je suis Charlie bajo el lema: «Todo está perdonado».

Los problemas internos zarandean la revista

La revista se encuentra sumida en una crisis interna que ha enfrentado a parte de su plantilla con la dirección, después de que la cabecera haya recaudado 30 millones de euros tras el atentado islamista en el que murieron 12 personas. «La vida en Charlie Hebdo nunca ha sido un camino de rosas», declaró hoy al diario Le Monde el actual responsable de la cabecera, el dibujante Riss, que sale al paso de los problemas del semanario satírico que han ido goteando en los medios de comunicación.

El último percance es la carta que recibió la semana pasada la socióloga y periodista franco-marroquí Zineb El Rhazoui, en la que se la convocaba para una reunión de despido por falta grave. El Rhazoui, amenazada de muerte por los islamistas, aireó en los medios su delicada situación laboral, que los responsables de la publicación atribuyen a una indisciplina constante que dicen que se remonta a antes de los atentados y se traduce en ausencias en las reuniones de redacción y retrasos al entregar sus artículos.

«Mi marido ha perdido su empleo porque los yihadistas han desvelado dónde trabaja, ha tenido que abandonar Marruecos. Yo estoy amenazada, vivo entre habitaciones de casas de amigos y hoteles y la dirección me quiere despedir... Bravo, Charlie», ironizaba la periodista en recientes declaraciones a Le Monde.

Pero la patente tensión entre El Rhazoui y sus jefes no es el problema más grave que atraviesa Charlie Hebdo, un semanario de tradición libertaria y con perennes problemas de dinero que se descubre ahora nadando en una opulencia financiera. Las ventas excepcionales del llamado «número de los supervivientes», con una tirada récord de más de 7 millones de ejemplares, sumado a las donaciones y las suscripciones que ha recibido la revista, le han hecho embolsarse cerca de 30 millones de euros.

La opaca gestión del dinero, destinado a reflotar el diario y a ayudar a las familias de las víctimas, es uno de los asuntos que irritan a los dibujantes y periodistas de «Charlie Hebdo», que acusan a la revista de falta de transparencia. 

La dirección, que aún no ha detallado oficialmente cómo repartirá los ingresos, estudia fórmulas para compensar a los allegados de las víctimas y reinvertir el resto en la publicación, según Riss, propietario del 40 % del diario. Otro 40 % pertenece a la familia de Charb, director y accionista asesinado el pasado 7 de enero, mientras que el 20 % restante recae sobre el director financiero, Eric Portheault.

En cualquier caso, será un comité formado por «personalidades independientes» el que se encargue de distribuir las sumas recaudadas gracias a la solidaridad con una publicación que se convirtió en el símbolo de los valores y libertades de Francia tras el ataque. La dirección insiste en que «ese dinero es una garantía» para la supervivencia de «Charlie Hebdo», cuyo objetivo es vivir de sus propios ingresos de explotación.

Por último, un grupo de periodistas y dibujantes piden que se realice una ampliación de capital que convierta el semanario en una suerte de cooperativa donde los asalariados puedan entrar al accionariado. «No podemos seguir siendo solo dos accionistas. Habrá una ampliación de capital», subraya Riss, quien indica que la dirección está abierta al debate, aunque no con la aún reciente emoción de los atentados, sino después del próximo septiembre.

Según la web de investigación «Mediapart», será entonces cuando abandone el diario Luz, el dibujante más carismático de los que quedan en la revista y autor de la portada con la que «Charlie Hebdo» regresó a los kioscos tras los atentados, en la que aparecía el profeta Mahoma bajo un titular que rezaba: «Todo está perdonado». «Hay que hacer una buena revista cada semana. El resto es intendencia», resume el director, herido de bala en un hombro en enero, cuando los terroristas Said y Cherif Kouachi irrumpieron en una reunión de la redacción y acribillaron a 12 personas, entre ellas al director, Charb, y a uno de sus dibujantes más legendarios, Cabu. 

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