La irrupción de las mujeres agita la campaña electoral del Reino Unido

Nicola Sturgeon y Leanne Wood se impusieron en los debates televisados


Londres / Colpisa

El mundo había cambiado. Las disputas entre jefes de los partidos británicos habían desembocado en un acuerdo con las televisiones para iniciar los debates con la presencia de los líderes de los siete mayores por número de votos y en el plató de la televisión el público se encontró con una imagen extraña. Tres líderes eran mujeres y acapararon, por supuesto, la atención.

Nicola Sturgeon, que heredó en otoño la dirección del Partido Nacional Escocés (SNP) como única candidata a la elección, fue la gran protagonista. Había llegado a las pantallas con la imagen de ser un peligro para la unidad del reino y su discurso contra la austeridad, contra los submarinos nucleares y por una alianza anti-tory, gustó por su frescura. Leanne Wood, del Partido de Galés, estuvo quejosa con el trato fiscal a su país y eso nunca iba a ser muy popular para una audiencia británica, pero acuñó la intervención más aplaudida cuando a la advertencia por Nigel Farage, sobre el número de inmigrantes que llegan al país para ser tratados de sida, le espetó: «Debería darte vergüenza».

La paradoja era que esas dos participantes en debates de la campaña electoral para elegir diputados al Parlamento de Westminster no se presentan. Ambas son diputadas en las asambleas autonómicas de Edimburgo y Gales. Y la única de las mujeres líderes que sí se presenta, la verde Natalie Bennett, lo hace por una circunscripción en la que no tiene aspiración realista de ser elegida. Según datos recopilados por la BBC, de las 3.791 personas que han pagado el depósito para presentarse a elecciones en las 650 circunscripciones electorales en las que se divide Reino Unido, las mujeres suman el 26,1%, un aumento notable con respecto a 2010, donde el porcentaje de mujeres entre todos los candidatos era de 21,1%.

Entre los partidos, los Verdes tienen el mayor porcentaje de candidatas, 37,5%, seguidos por el SNP escocés, 35,6%, y los laboristas, 34,1%. El UKIP de Farage es el que menos mujeres presenta, 12,5%, pero los conservadores presentan un 26,1% de mujeres y los Liberal-Demócratas, un 26,3%. El Plaid Cimru, que tiene a Wood como su líder, presenta a un 25% de candidatas.

La política británica ha dado importantes figuras femeninas y ninguna mayor que Margaret Thatcher, la primera mujer que estuvo al frente del Gobierno de un país desarrollado. Pero otras mujeres no han tenido un papel prominente en el partido hasta la emergencia de la actual ministra de Interior, Theresa May, que en los últimos años se ha situado como aspirante a sustituir a Cameron cuando el actual líder se vaya.

Harriet Harman es vicelíder y viceprimera ministra en el Gabinete laborista en la sombra. Margaret Beckett disputó el liderazgo a Tony Blair en 1994. Yvette Cooper, responsable de Interior en la sombra y mujer del de Hacienda, Ed Balls, es una candidata futura al liderazgo. Los Liberal-Demócratas tienen a Shirley Williams, ministra laborista antes de abandonar el partido, como figura legendaria. No tiene vuelta atrás. El avance de las mujeres en la campaña es el reflejo del mayor peso quetienen dentro de sus formaciones.

Las cónyuges también compiten

El protagonismo femenino no se limita a las candidatas. Las mujeres de los líderes son requeridas a subir al escenario y besar a sus maridos cuando pronuncia un discurso o incluso para dar impulso y credibilidad a sus campañas, como ocurre, por ejemplo, con las más activas, Samantha Cameron y la española Miriam González. Es un papel que Justine Thornton, mujer de Ed Miliband, ha evitado tras sufrir contratiempos. En abril, cuando ofreció al Daily Mirror una de sus raras entrevistas, explicó que había conocido a su marido en una cena en casa de una periodista de la BBC especializada en Economía. Miliband le resultó atractivo, aunque se empeñaba en hablar de economía, un asunto que a ella, abogada especializada en leyes ambientales, no le interesa. Luego descubrió que su futuro marido estaba saliendo con la anfitriona. Nada grave había ocurrido, pero el Mail, el Telegraph y otros medios conservadores se lanzaron a por la presa. Miliband fue presentado como un personaje del que nadie puede fiarse, ni siquiera en las relaciones sentimentales. Se relataron sus romances y se le presentó como un galán pérfido y obseso. Thornton no ha vuelto a hablar desde entonces.

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