Tras 25 años de democracia, Chile deja atrás el sistema electoral heredado de Pinochet

El proyecto de ley elimina el sistema electoral binominal que había permitido que la derecha controlara la mitad del Congreso con poco más de un tercio de los votos

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La presidenta chilena, Michelle Bachelet, promulgó este lunes la ley que reemplaza el sistema electoral chileno desde un régimen binominal a uno proporcional, hecho considerado un avance para la democracia chilena. «Hoy es un gran día para la democracia, hemos dejado atrás el sistema binominal que por tanto tiempo limitó y lastró nuestra representación política», dijo la mandataria. «Tras 25 años quitamos el cerrojo que distorsionaba la voluntad de las personas. Tras un larga lucha queda atrás un sistema que no reflejaba los que somos y tampoco nos permitía definir soberanamente lo que anhelábamos como sociedad», destacó la mandataria.

El proyecto de ley que eliminó el sistema electoral binominal, considerado una herencia de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), fue aprobado a fines de enero después de una larga negociación entre la gobernante Nueva Mayoría y algunos sectores de la derecha opositora que aceptaron el cambio. «Esta victoria no se debe a la imposición de un sector sobre otro, sino al diálogo entre distintas sensibilidades políticas», dijo Bachelet. «Hoy con este nuevo sistema electoral proporcional e inclusivo devolvemos a cada ciudadano el poder real de su voto», añadió.

Mediante una enmienda de la Ley Orgánica Constitucional sobre Votaciones Populares y Escrutinios, la nueva norma abre la puerta a la modificación del número de senadores y diputados y a una redistribución de los distritos y circunscripciones electorales. De hecho, la reforma promulgada establece un aumento de los diputados de 120 a 155 y de 38 a 50 en el caso de los senadores.

Bajo el sistema binominal hasta ahora vigente se elegía a dos representantes por cada distrito o circunscripción. Para que una lista obtuviera los dos escaños debía sumar más del 66 %, lo cual resultaba bastante improbable; sin embargo, con solo un 33 %, la segunda lista más votada conseguía la misma representación que la primera.

Este mecanismo había permitido que la derecha controlara la mitad del Congreso con poco más de un tercio de los votos, lo que -a su vez- ha obstaculizado la eliminación del aparato institucional chileno de ciertas ataduras heredadas de la dictadura.

Junto con aumentar el número de parlamentarios y fijar un sistema de votación proporcional, el nuevo esquema rebaja las exigencias para constitución de partidos políticos y establece que al menos el 40 % de las candidaturas deban ser femeninas para lograr una mayor paridad en la representación parlamentaria. 

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