Un millón de personas sueñan con Europa en Libia

La Marina de Italia y Malta salen al rescate de dos barcos con 450 inmigrantes tras una llamada de auxilio


Redacción / La Voz

Un día después del peor naufragio de inmigrantes en el Mediterráneo, Italia y Malta buscaban ayer dos barcazas a la deriva con 450 ocupantes frente a Libia. El éxodo amenaza con ser imparable. «En las costas libias se encuentran cerca de un millón de inmigrantes que esperan zarpar a Europa». El dato lo dio ayer el fiscal adjunto de Palermo, Maurizio Scalia, al informar a la prensa de la operación Glauco II que ha permitido la detención de 24 acusados de formar parte de las mafias de traficantes de personas desde el norte de África.

En el puerto de La Valeta (Malta) el buque de la Marina italiana Gregoretti desembarcó ayer por la mañana 24 cadáveres y 28 supervivientes del naufragio el domingo de un pesquero a unas 130 millas de Lampedusa. Los inmigrantes aseguran que en el barco viajaban más de 700 personas, en concreto hablan de hasta unas 950, entre ellas 200 mujeres y 50 niños. Según sus testimonios, los traficantes bloquearon las puertas de salida de las bodegas del barco. Esto explicaría por qué los guardacostas no han logrado recuperar más cuerpos, ya que las víctimas habrían quedado atrapadas en el interior. Los inmigrantes procedían de Argelia, Egipto, Nigeria, Senegal, Mali, Zambia, Ghana y Bangladés.

En la rueda de prensa con su homólogo de Malta, Matteo Renzi informó que ambos Gobiernos habían lanzado una operación de socorro de dos barcazas, una con 300 inmigrantes y otra con entre 100 y 150, que dieron la alarma a tan solo 30 millas de las costas de Libia. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) recibió una llamada de auxilio de un ocupante del barco con 300 pasajeros que aseguraba que se estaba hundiendo y que ya habrían muerto 20 personas.

Golpe a las redes

En medio de las operaciones de rescate, la fiscalía de Palermo anunció un golpe contra los traficantes. Los 24 ciudadanos de origen eritreo, etíope, marfileño y ghanés detenidos actuaban en contacto con los jefes de la organización, residentes en Libia, y vivían en Milán, Roma, Bari, Catania y en dos de los propios centros de acogida temporal de inmigrantes y solicitantes de asilo en Sicilia: el de Mineo, cerca de Caltagirone, y el de Siculiana, en Agrigento. La célula italiana ayudaba a la permanencia ilegal de los simpapeles en el país antes de seguir su camino hacia el norte de Europa. La red tenía cuatro tipos de tarifas. Una por atravesar el desierto del Sáhara, 5.000 euros. Zarpar desde Libia cuesta unos 1.500 euros. Si se llega con vida, al abandonar los centros de acogida se debe pagar entre 200 y 400 euros para vivir en pisos clandestinos. La última etapa, llegar a los países nórdicos, el Reino Unido, Holanda y Alemania, donde a menudo les esperan familiares, requiere 1.500 euros más.

La operación Glauco II fue puesta en marcha en el 2014 tras la tragedia de Lampedusa en la que perecieron más de 360 inmigrantes en el otoño del 2013

Agonía en Rodas

En las últimas semanas también ha aumentado la llegada de inmigrantes a las islas de Grecia. Al menos tres personas -una mujer, un hombre y un niño- murieron ayer por la mañana al naufragar un velero de madera que llevaba 93 inmigrantes a bordo a tan solo 50 metros de la isla griega de Rodas, según fuentes oficiales que recoge la web del diario heleno Tanea.

Del mar fueron rescatados 90 personas: 62 hombres, 22 mujeres y seis niños. Unos 18 fueron hospitalizados. El barco había partido de la vecina Turquía y la mayoría de los inmigrantes eran de origen sirio, pero también hay eritreos y etíopes.

Al producirse el naufragio muy cerca de la playa de Séfiros, el accidente fue filmado por testigos y la cadena local Rodiaki. Las cámaras captaron cómo el velero chocó contra las rocas de la playa de Séfiros. Pocos minutos más tarde, en medio de un fuerte oleaje la nave comenzó a deshacerse golpeado contra las rocas hasta partirse y hundirse.

Los vecinos de la isla corrieron a socorrer juntos a equipos de rescate a los náufragos que desesperados intentaban alcanzar las rocas en medio de los gritos de los niños y sus madres. Algunos consiguieron agarrarse a los pedazos del barco, pero muchos terminaron en el agua. «Los habitantes de la isla corrieron a buscar toallas y mantas, agua y comida», explicó a la agencia France Presse Michalis Smastis, periodista de Rodiakis que presenció lo ocurrido.

El Gobierno de Alexis Tsipras defiende acoger a los simpapeles, lo que le ha enfrentado a sus socios nacionalistas, pero carece de las infraestructuras necesarias.

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