Salmond vuelve para ser el capitán de su partido en el Parlamento británico

Su sucesora afirmó que prefiere a Cameron al frente del Gobierno


londres / e. la voz

Muchos pensaron que Alex Salmond se iba por la puerta de atrás cuando renunció a sus cargos al frente del Gobierno escocés y del Partido Nacional de Escocia (SNP) tras el fracaso del sí en el referendo para la independencia de Escocia. Pero fue una conclusión prematura. El SNP está ahora más fuerte que nunca y Salmond se presenta a las elecciones del 7 de mayo por el pueblo de Ellon, en el noroeste de Escocia. Su victoria está asegurada y, con ella, su acceso como diputado a Westminster con la intención de seguir dando la batalla en favor de sus ideas.

«Las estrellas se están alineando», dijo ayer un exultante Salmond que, por cierto, no será el único representante del SNP en Londres. Las encuestas pronostican que los nacionalistas escoceses conseguirán pasar de seis asientos en 2010 a tener entre 50 y 54 escaños de 59 de los reservados para la región escocesa, gracias a la hecatombe que se pronostica a los laboristas. «Escocia tiene una oportunidad de ejercer una influencia decisiva en el Parlamento de Westminster», subrayó Salmond ante el panorama que se avecina. A su juicio, sería absurdo «no arrimar el hombro a Escocia y hacer fuerza».

En sus declaraciones públicas, tanto Salmond como la actual líder del partido escocés, Nicola Sturgeon, llaman a construir una alianza progresista con partidos de izquierda para que los conservadores no sigan al frente del país. Sin embargo, The Telegraph publicó ayer que Sturgeon prefiere que gane David Cameron porque el laborista Ed Miliband no tiene «madera de primer ministro». El diario cita como prueba el informe de un funcionario de la embajada francesa en Reino Unido que recoge una conversación del pasado marzo entre Sturgeon y la embajadora francesa Sylvie Bermann.

La reacción de Sturgeon no se hizo esperar. Acusó a los conservadores de «juego sucio» y defendió que la filtración de que había sido víctima era «categóricamente cien por cien falsa». Mientras, se anunció la apertura de una investigación para esclarecer los hechos. Las autoridades francesas dijeron que la escocesa no había expresado una preferencia, pero los laboristas concluyeron que el informe era «contundente».

Sturgeon, por cierto, vive un momento de gloria como quedó patente en un paseo que dio por el oeste de Edimburgo y durante el cual el público le gritaba «buen trabajo» en alusión al primer debate televisivo que celebraron el jueves los dirigentes de los principales partidos. Para un 28 por ciento de los espectadores fue ella la ganadora clara, seguida de Nigel Farage, el líder del partido euroescéptico y contrario a la inmigración UKIP (20). Los dirigentes «mainstream» cosecharon un pobre nivel de aceptación, Cameron solo el 18%, Miliband el 15 y el irreconocible liberaldemócrata Nick Clegg, el peor de todos, con un 10 %.

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