«Cada día, después de la misión, tenemos necesidad de hablarlo»

El teniente coronel Xavier Vialenc coordina un complejo dispositivo para proteger a las familias


SEYNE-les-alpes enviada especial

Los ojos del teniente coronel de la Gendarmerie francesa, Xavier Vialenc, suman ya cuatro días de desvelos. Trabaja por y para las víctimas. Sobre sus hombros descansa la responsabilidad de que su intimidad no se comprometa. «Nuestra prioridad es proteger a las víctimas, a las familias», explica en el campo base desde el que los helicópteros parten rumbo a la montaña. Sus palabras no son humo. Desde el primer momento, el operativo coordinado por ese cuerpo militar ha cumplido ese objetivo. Todo está perfectamente estructurado para ello. Nadie, más allá de los forenses o los rescatadores, ha visto un resto. Nadie, tampoco, ha perturbado el duelo de las familias. Todo está perfectamente blindado. Hasta los vecinos del pueblo que viven dentro de la zona acotada son escoltados cuando se acercan a hacer la compra al supermercado. No se molestan por ello. Lo comprenden.

Ese celo es compartido por la prensa internacional, que estima que es lo correcto, la forma idónea de trabajar. Porque los agentes de la Gendarmerie Movile, el cuerpo que tiene la misión de controlar los check points, frenan a todo el que quiere pasar con una sonrisa. Todos están trabajando. Todos quieren que salga bien. Las familias son lo más importante.

Para lograr el objetivo, los equipos que trabajan en la zona cero y los que lo hacen en el laboratorio de campaña instalado en Seyne deben mantener la calma. Lo que tienen que ver no es fácil. «Cada día, después de acabar la misión, tenemos necesidad de hablarlo. Aquí en la base también hay un equipo de psicólogos para atender a los agentes que suben arriba. Hacemos un encuentro entre todos al acabar», cuenta el teniente coronel. Esa parte es muy importante. Porque arriba no solo hay restos, hay recuerdos, objetos personales... Todo eso también están recabándolo.

Perfiles dentales

Detrás del teniente coronel se ve subir a un helicóptero a dos gendarmes del cuerpo de montaña. Son parte del operativo que acompaña a los técnicos de identificación como guías para que no les ocurra nada en el cañón. Después de una primera analítica en la zona cero, los restos son transportados al laboratorio de campaña levantado a unos 500 metros de la base. Ahí han instalado ya un aparato biométrico para acelerar las analíticas.

«La prioridad ahora es la identificación de las víctimas -explica Vialenc-. Hoy [por ayer] en la montaña había treinta personas trabajando, entre especialistas en rescate de montaña, agentes judiciales, especialistas en transporte aéreo...». Mientras lo cuenta, un helicóptero espera en pista para despegar. Otro toma tierra. El ir y venir es constante.

La identificación de víctimas comenzó ya el miércoles. Con los especialistas franceses colaboran expertos alemanes, además de policía, guardia civil y tres forenses españoles. «De nuestro equipo no ha ido nadie a Los Alpes porque realmente no nos precisan. Los técnicos franceses están perfectamente preparados, pero además realizar las analíticas es fácil porque los restos están frescos. Lo complicado parece recogerlos. Además, están centrándose bastante en comparar los perfiles dentales. Nuestra especialidad es el ADN», explica el catedrático de Medicina Legal de la UDC, Ángel Carracedo.

Sorprende la serenidad con la que Xavier Vialenc afronta la catástrofe y cómo, después de cuatro días en vela, accede a atender a los medios. Especialmente a alemanes y españoles, porque entiende que es en ambos países donde la tragedia ha golpeado más fuerte. Volverá a París mañana con la certeza de que en la zona cero reina el respeto.

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