La segunda ciudad más importante de Yemen, sumida en el caos

Adén registra enfrentamientos entre rebeldes y miembros de los «comités populares» antihutíes en varios barrios


Los grupos armados circulan, a veces en tanques, en medio de ruidos de disparos y explosiones, por la segunda ciudad de Yemen, Adén, sumida en el caos y ya casi sin fuerzas de seguridad.

El sábado, toda la ciudad tembló tras poderosas explosiones en un gran depósito de armas al pie de la montaña Jebel Hadid, cerca del puerto.

El viernes, el depósito, donde se registraron enfrentamientos, había quedado en manos de saqueadores, antes de que se registraran las explosiones, según testigos.

El depósito pertenecía al ejército yemení, pero los soldados lo habían abandonado, tras salir precipitadamente de la ciudad el presidente yemení Abd Rabo Mansur Hadi, amenazado por los rebeldes hutíes y sus aliados (militares leales al expresidente Ali Abdalá Saleh) que avanzaban hacia la ciudad.

«Hasta ahora hemos retirado nueve cuerpos carbonizados y, según nuestras informaciones, sigue habiendo más cadáveres adentro», declara a la AFP el director del departamento municipal de Salud, Al Jeder Lasuar.

Personas que llevaron a cabo saqueos acusaron a los hutíes y sus aliados en la ciudad de haber provocado las explosiones.

«Les hutíes y la gente de Saleh hicieron estallar el depósito. No quieren que nos apoderemos de esas armas para combatirlos», afirma uno de ellos.

Un vicegobernador de Adén, Nayef al Bekri, brinda la misma explicación: «La llegada de los hutíes a Adén ha provocado el caos. Quieren apoderarse de la ciudad por la fuerza», declara.

«Estoy probando mi kalashnikov»

Mientras los bombardeos de una coalición árabe dirigida por Arabia Saudita, que procura detener el avance de los hutíes, proseguían en Saná, en Adén ya son 70 las personas muertas en tres días de combates.

La situación es cada vez más caótica, con enfrentamientos entre rebeldes y miembros de los «comités populares» antihutíes en varios barrios de esta ciudad.

La milicia chiita se ha extendido desde su feudo en el norte del país hacia el centro y el este de Yemen, antes de continuar hacia el sur, haciéndose con el control de varias bases y regiones.

El sábado, los habitantes de Adén permanecían en sus casas, constató un corresponsal de la AFP.

Los comercios estaban cerrados en la mayoría de los barrios y facciones rivales controlaban las principales carreteras.

Algunos jóvenes voluntarios de los comités muestran con orgullo sus ametralladoras y lanzacohetes. En una calle, dos jóvenes se ayudan mutuamente a cargar con una caja de municiones demasiado pesada para ellos.

De repente, se oyen disparos: «Estoy probando mi kalashnikov», dice el que realizó los disparos.

Ciertas calles están cubiertas de neumáticos. En otros lugares, bloques de piedra cortan calles totalmente desiertas.

En este contexto, banderas de los secesionistas del Movimiento Sudista, que milita por el resurgimiento de Yemen del Sur, país independiente hasta 1990, vuelven a ondear en Adén desde hace unos días, incluso transportadas por algunos tanques de guerra.

La sede de la administración local, los locales de la televisión y la radio son algunos de los pocos edificios de Adén que aún vigila la policía militar.

Yemen es el único país de la Primavera Árabe donde el levantamiento popular llevó a la salida negociada del presidente Saleh, sustituido por quien era su vicepresidente, Abd Rabo Mansur Hadi.

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