Todas las hipótesis siguen abiertas

El accidente del Airbus sigue siendo «inexplicable» para Lufthansa y los expertos. Ni siquiera los audios han servido para descartar alguna de las teorías sobre el siniestro


redacción / la voz

La perplejidad es quizás la única certeza. Los pilotos están perplejos. Los ingenieros aeronáuticos, también. La propia compañía Lufthansa refleja esa incertidumbre. El presidente de la aerolínea alemana, Carsten Spohr, admitió que por el momento el accidente es «inexplicable» e «incomprensible». En este paisaje de interrogaciones sin respuesta solo quedan las hipótesis. Ninguna se descarta. Todas siguen abiertas. La caja negra con el audio de cabina no ha servido para desechar ninguna de las opciones. Para arrojar luz en algunas de estas teorías se cuenta con la ayuda de un ingeniero aeronáutico que además tuvo cargos de responsabilidad en la materia: Manuel Ameijeiras Vales, que fue director general de Aviación Civil y presidente de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. También es piloto y acepta mojarse en un terreno movedizo en el que, a menudo, priman los puntos de vista de los pilotos frente a los de los ingenieros aeronáuticos.

1. La despresurización explosiva

Todo el mundo reconocerá esa escena, porque a menudo aparece en las películas. Se abre una ventanilla y los viajeros salen disparados. El descontrol es total. Sin embargo, los pilotos están perfectamente entrenados para superar esto. Ameijeiras explica que lo habitual es reducir la altura para igualar la presión y buscar aire respirable. «Sin embargo, el descenso de casi 9.000 metros que realiza el Airbus no es tan rápido en el caso de que sea explosiva», matiza. En estos casos, al parecer, el descenso es más brusco, y los pasajeros son conscientes de la situación de peligro. Varios pilotos apuntaban ayer que el descenso del Airbus pudo ser imperceptible para los pasajeros si el problema solo era perceptible para la tripulación. El silencio de los pilotos con la torre de control puede tener una explicación para Manuel Ameijeiras. «En estos casos la carga de trabajo es muy fuerte y a menudo solo pueden hacerse cargo del control del avión. No les da tiempo a casi nada». Pero existe un código que los pilotos deben comunicar en un caso como este. Quizás les afectó la falta de oxígeno y quedaron inconscientes. Este proceso es la hipoxia, cuando el oxígeno no llega al cerebro. Para evitar esto las máscaras de oxígeno deben ponerse antes de siete segundos. Ameijeiras alerta, no obstante, de que el vuelo del avión hacia el final «es más tendido, como si hubieran podido hacerse con el control del avión poco antes de estrellarse». Sin embargo, esta situación obliga a volar por debajo de la altitud mínima, con el riesgo de que se atravesaba una zona montañosa. Hay algún precedente de esto. En el 2005, la fuerza aérea griega siguió a un avión de Helios Airways que no establecía contacto con la torre. Desde el aire vieron que el copiloto estaba inconsciente frente a los mandos. El avión se estrelló en Grecia al quedarse sin combustible. Murieron los 112 pasajeros.

2. La despresurización lenta

La presurización de la cabina se basa en el bombeo de aire comprimido para contrarrestar la baja presión atmosférica y la ausencia de oxígeno. Este hecho se basa en la estanqueidad de la cabina. Si hay el mínimo escape -a menudo por puertas mal cerradas, por ejemplo- se produce un proceso de despresurización más progresivo y leve que el explosivo. No es tan repentino. En este caso el nivel de consciencia y reacción de los pilotos estaría asegurado. De ahí que no sea precisamente la hipótesis que cuenta con más defensores. Ameijeiras no cree que la avería en el tren de aterrizaje detectada en Düsseldorf tuviera algo que ver con esta posibilidad.

3. Fallo mecánico: problemas en uno o dos motores

Ameijeiras no ve claro que el accidente se debiera al fallo de un motor. En caso de que uno de los motores dejara de funcionar, cree que los pilotos están perfectamente entrenados para reconducir la situación. En una situación de crucero tendrían capacidad de maniobra, pero siempre informando al control de tierra de lo que sucede. «Se puede volar perfectamente con un solo motor», dice. Otra vez el silencio de los pilotos es lo que no concuerda con esta hipótesis. El ex director general de Aviación Civil no recuerda ningún caso de avería en los dos motores. Es estadísticamente improbable. Pero no hay nada imposible.

4. Fallo electrónico en los sensores del ángulo de ataque

El ángulo de ataque, la posición con la que el avión encara las corrientes de aire, es fundamental para su sustentación. El precedente del vuelo de Germanwings Bilbao-Múnich que en noviembre descendió en picado por la congelación de los sensores del ángulo de ataque obligó a Lufthansa a cambiar los ordenadores en 80 aviones y alimentó esta hipótesis del accidente. Los dispositivos enviaban datos erróneos a los sistemas de control de a bordo. Una avería en el sistema de desengelamiento (descongelación) explicaría esta opción.

5. Atentado o «interferencia ilícita»

La Oficina de Investigaciones y Análisis (BEA) francesa -cuya división marítima investigó también el accidente del Prestige- no puede descartar, tras escuchar los audios de la primera caja negra encontrada, que el siniestro del Airbus A320 pueda deberse a un atentado terrorista. Ni siquiera puede cerrarse esta hipótesis. Ameijeiras tampoco descarta esta posibilidad, pero prefiere referirse a lo que en el sector denominan una «interferencia ilícita». «El avión voló hasta el final», dijo el director del BEA, Rémi Jouty. Esa es la única certeza, pero el hecho de que no hubiera una explosión en vuelo no descarta la posibilidad del atentado.

6. Incendio en la cabina del Airbus

Es otra de las hipótesis que manejan los investigadores. El incendio tendría que afectar a los sistemas electrónicos complicando el control del aparato. «Es una de las peores cosas que nos pueden pasar en un vuelo», asegura el piloto Ortzi Ardeo. En este caso, todo debe confiarse a la reacción del factor humano. Tampoco se puede descartar un fallo estructural o el desgaste de una pieza clave debido a un mantenimiento defectuoso.

¿Uno de los pilotos salió de la cabina?

Uno de los dos pilotos de la aeronave habría salido de la cabina minutos antes de estrellarse el avión. Esa es la hipótesis que plantea un investigador citado por el diario «The New York Times». Según este experto, que ha tenido acceso a las grabaciones del A320 siniestrado, se escucha una conversación normal y animada entre los pilotos y en un momento dado uno de ellos sale de la cabina. Poco después llama a la puerta para volver a entrar y no obtiene respuesta. Lo intenta con más fuerza y sigue si obtener una contestación. Finalmente se escucha cómo trata de tirar abajo la puerta antes de que se acabe la grabación. «Lo que está claro es que al final uno de los pilotos está solo y la puerta no se abre», añade.

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