¿Quién era Andreas Lubitz, copiloto del avión de Germanwings?

Los investigadores creen que tenía la «intención de destruir el avión». Tenía 27 años, era de nacionalidad alemana y acumulaba solo 630 horas de vuelo


La investigación sobre las causas que propiciaron el accidente del avión de Germanwings ha dado un giro. Según apuntaba el fiscal de Marsella, encargado del caso, la interpretación de la actuación del copiloto, que se negó a abrir la puerta de la cabina al comandante una vez que este salió, indica que tenía la «intención de destruir el avión». Según los primeros datos aportados por la caja negra del Airbus A230, el copiloto esta vivo hasta el momento de la colisión y, según las primeras pesquisas de los expertos, su respiración, que se escuchó hasta el final de la grabación, era tranquila.

Pero, ¿quién era el copiloto del avión accidentado de Germanwings? Son pocos los datos que se tienen sobre él debido al mutismo que gira entorno a la investigación. Según ha confirmado el fiscal de Marsella, encargado del caso del avión, el copiloto se llamaba Andreas Lubitz, era de nacionalidad alemana y tenía 27 años. Originario de Montabaur (un pueblo de unos 13.000 habitantes entre Düsseldorf y Frankfurt), en la región de Renania Palatinado, Lubitz trabajaba para Germanwings desde septiembre del 2013 y acumulaba tan solo 630 horas de vuelo. «Vivía con sus padres en Montabaur y también tenía una vivienda en Düsseldorf», aseguraba a la agencia DPA Gabriele Wielands, la alcaldesa del pueblo en el que vivía el joven.

Comenzó a prepararse para ser piloto en el año 2008 en la escuela de vuelo de Lufthansa en la ciudad de Bremen y había interrumpido su formación durante unos meses, una pausa para la que los investigadores todavía no tienen explicación. En junio del año 2010, Lubitz obtuvo su licencia de vuelo y consiguió finalmente su plaza como piloto de Germanwings en el año 2013. Estaba previsto que, dentro de tres meses, renovase su licencia.

El fiscal de Marsella ha asegurado no tener más detalles sobre la etnia o la religión a la que pertenecía, pero ha asegurado que no estaba en ninguna lista de terroristas buscados.

Para los conocidos de Lubitz, la posibilidad planteada por la Fiscalía francesa «fue como un golpe en la cara». Todos le describían como una persona alegre, educada y amable, «un tipo completamente normal», en palabras recogidas por Europa Press de Klaus Radke, director del club local del vuelo en el que el copiloto obtuvo su primera licencia, a donde Lubitz regresó el pasado otoño para un curso de actualización. «Andreas era un joven muy agradable que recibió su formación aquí y que era miembro del club», explica Ruecker. «Nos los pasamos muy bien, aunque a veces quizá era un tanto silencioso. Era un chico como otro cualquiera aquí», añade.

Esta misma mañana, sus compañeros del club de vuelo sin motor le rindieron homenaje y señalaron en un mensaje en la web del grupo: «Pudo cumplir su sueño. Un sueño que pagó tan caro como su vida».

«Tenía muchos amigos, no era un solitario», asegura Ruecker. «Estaba integrado en el grupo. Nuestro club está compuesto principalmente de jóvenes que aprenden cómo pilotar planeadores y quizá, como fue su caso, dan el salto a la aviación comercial», añade.

Entre las pasiones del copiloto estaban la música pop y los clubes nocturnos y solía participar en la media maratón, en la que conseguía buenas marcas.

El perfil de Andrea Lubitz en Facebook ha sido rápidamente borrado tras la filtración de los primeros datos.

Sin sombras aparentes de extremismo

Una de las preguntas planteadas sobre Lubitz fue si había algún indicio de que el copiloto pudiera haberse radicalizado en los últimos años y que provocase el accidente como un atentado, algo que de momento descartan completamente las autoridades. «No hay un trasfondo ni motivación terroristas», ha señalado el ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, que explicó que durante la investigación se ha seguido el protocolo habitual en los archivos de inteligencia para determinar posibles vínculos del copiloto, pero «las consultas dieron resultados negativos», explicó.

La policía vigila la casa

La policía alemana ha situado varios coches ante la casa que tienen en la localidad de Montanaur los padres de Andreas Lubitz, según informa Efe, que explica que los agentes han cruzado varios coches en la calle que da acceso a la vivienda.

También la policía de Düsseldorf se ha desplazado hasta la casa del copiloto en la ciudada alemana, que han acordonado, para proceder a su registro.

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