El avión voló entero hasta estrellarse

Los investigadores descartan una explosión, pero no la posibilidad de un atentado

Un helicóptero despega de la base de los equipos de rescate, emplazada en la localidad de Seyne-les-Alpes.
Un helicóptero despega de la base de los equipos de rescate, emplazada en la localidad de Seyne-les-Alpes.

SEYNE-les-alpes enviados especiales

El Airbus A 320 de Germanwings no explotó en el aire. Al avión tampoco le falló un motor. Los expertos han determinado que voló entero hasta que se estrelló en los Alpes franceses, dejando 150 víctimas, 51 de ellas españolas. La Oficina de Investigación y Análisis (BEA) descarta una explosión, pero no un atentado terrorista.

«Aún no tenemos la menor explicación de la razón que llevó al avión a descender, ni de por qué no respondió a los intentos de contactos de los controladores aéreos», explicó el director del BEA, Rémi Jouty. «El avión voló hasta el final», sentenció. Todo apunta a que no será fácil despejar las incógnitas para el organismo de investigación francés, que trabaja en colaboración con sus homólogos de Alemania y España en la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC).

La última comunicación de la tripulación con la torre de control de Aix-en-Provence se estableció a las 10.30 horas, veinte minutos antes de la colisión, y fue rutinaria. Justo después comenzó el silencio y un descenso sostenido, sin aceleraciones. Medios franceses señalaron que, al detectar esta maniobra anormal, los controladores intentaron contactar tres veces con los pilotos. No hubo respuesta. Ante tanta incertidumbre, los investigadores se niegan a borrar de su tablón de hipótesis la posibilidad de una acción terrorista. Sobre todo porque, como apuntó el portavoz de la Asociación de Controladores de Tráfico Aéreo (Aprocta), Jesús Pedraz, el avión salió de El Prat con toda normalidad y no mostró ninguna anomalía. Lufthansa insiste en que no hay relación entre lo ocurrido y el retraso de la salida del vuelo. La compañía atribuye la demora a la «congestión aérea» y no a problemas de la aeronave.

El audio de una caja negra

Las cajas negras del aparato accidentado deberían ayudar a desvelar qué ocurrió durante los ocho minutos transcurridos desde que la nave comenzó a perder altura hasta que se estrelló. Se ha comenzado a analizar el contenido de audio de la primera, hallada el mismo día del suceso. Contiene voces registradas en la cabina, con las conversaciones de los pilotos desde el momento despegue. Pero aún es pronto para tener certezas. De hecho, en una entrevista concedida a France 3, el primer ministro francés, Manuel Valls, manifestó entender la impaciencia por conocer su contenido pero dijo que «hay que esperar algunas horas para poder analizar la caja negra y ver si disponemos de los elementos de lo que pasó en la cabina, porque es la caja negra la que graba las conversaciones entre los pilotos».

Los equipos de rescate que operan en la zona trabajan también a contrarreloj para hallar la grabación de la segunda caja negra. De momento, como indicó el presidente François Hollande, únicamente se ha encontrado la carcasa de ese segundo aparato. A última hora de la tarde de ayer los agentes transportados hasta el lugar del suceso por los helicópteros que partían de la base de Seyne no lograron localizar nada.

Los últimos en regresar de la montaña empezaron a bajar a los agentes de rescate en torno a las 17.48 horas, poco antes de que el sol comenzara a ponerse y justo varios minutos después de que Hollande, Mariano Rajoy, Angela Merkel y Artur Mas abandonaran la zona después de haber sobrevolado el lugar del suceso.

El operativo desplegado en la montaña ha recuperado ya los primeros restos de las víctimas, según la agencia germana DPA. La actividad en Seyne-les-Alpes era frenética ayer. En solo diez minutos aterrizaron en la base 5 helicópteros que repetían la misma operación. Tocaban tierra y dejaban que los pasajeros saltaran al campo con mochilas. Estos se agachaban hasta que la nave volvía a tomar altura y se alejaba entre las montañas con trozos de nieve adornado sus laderas.

Mientras, a unos 500 metros de la base de helicópteros los agentes encargados de la policía científica francesa, equipos de psicólogos, agentes de Cruz Roja, traductores... Aguardaban dentro del pabellón municipal la llegada de familiares de pasajeros. Al otro lado del cordón establecido por la Gendarmería para proteger el lugar, al igual que en la plaza del pueblo aguardaban también las decenas de periodistas que el martes comenzaron transformar Seyne en una especie de sucursal de la ONU.

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