El espionaje del diálogo nuclear con Irán enfrenta a EE.UU. e Israel

Tel Aviv admite que obtuvo datos confidenciales, pero sin espiar a su aliado


Amán / corresponsal

Enésimo encontronazo entre Israel y EE.UU. De nuevo relacionado con las negociaciones nucleares con Irán. El Gobierno israelí espió las conversaciones entre las seis potencias mundiales y el país persa, y filtró los datos confidenciales a congresistas contrarios al pacto nuclear, con el objetivo de interferir en el pacto, según reveló el periódico The Wall Street Journal. Israel lo niega, pero la noticia no hace sino ahondar en la desconfianza latente entre la Administración de Barack Obama y el Gobierno de Benjamín Netanyahu.

Ha sido la intención lo que ha molestado a Washington. «Una cosa es que EE.UU. e Israel se espíen mutuamente y otra que Israel robe secretos de EE.UU. y los utilice para socavar la diplomacia estadounidense», señala un alto funcionario al periódico. Al parecer, la Casa Blanca, descubrió la maniobra cuando sus servicios secretos interceptaron comunicaciones entre oficiales israelíes que tenían «detalles que solo se podían haber obtenido en conversaciones confidenciales».

Israel niega el espionaje, pero ha dejado caer que podrían haber accedido a los datos confidenciales por otras fuentes. «Hay suficientes participantes en estas negociaciones, incluidos los iraníes», sugirió el ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman. «No estoy al tanto», dijo el líder de los republicanos, John Boehner, quien viajará en breve a Israel.

Tel Aviv considera que la información se ha publicado para dañar «las fuertes relaciones entre los dos Estados». Y lo cierto es que nueva mella. Netanyahu irritó al Ejecutivo de Obama al intervenir en el Congreso el 3 de marzo criticando el acercamiento a Irán; indignó después rechazando la creación del Estado palestino, aunque tuvo que recular tras salir reelegido, y fue acusado de racista por sus declaraciones sobre los votantes árabes israelíes durante la jornada electoral, por lo que tuvo también que pedir perdón. Tres episodios que incrementan la desconfianza de los demócratas, con los que nunca tuvo unas relaciones fluidas. «Las palabras cuentan. Si usted dice algo diferente al cabo de dos días, ¿qué es lo que hay que creer?», ha llegado a reprochar el Departamento de Estado cuando, ganadas las elecciones, Netanyahu volvió a apoyar la creación de dos estados.

Netanyahu ya tiene los apoyos necesarios de la derecha y los ultranacionalistas para conformar un Ejecutivo con mayoría absoluta. Pero la Casa Blanca advierte que se replanteará la protección que da a Israel, utilizando su derecho a veto en la ONU para bloquear las resoluciones que le piden responsabilidades como potencia ocupante. Aunque las inquebrantables relaciones entre los dos Estados, sustentadas en el potente lobby judío estadounidense, suelen quedar por encima de las desavenencias.

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