¿Al Qaeda 2.0? El cambio de estrategia del Estado Islámico

En la última semana han reinvidicado los 21 muertos del Museo del Bardo, los 45 de un doble atentado en el norte de Siria y los al menos 137 en Yemen

Imagen del ataque a la mezquita de Yemen
Imagen del ataque a la mezquita de Yemen

Marc Röhling | DPA

Los combatientes del Estado Islámico (EI) están por todas partes. O al menos eso afirman, pues en la última semana reivindicaron la autoría de varios atentados sangrientos. Desde los 21 muertos del Museo del Bardo en Túnez hasta los 45 de un doble atentado en el norte de Siria y los al menos 137 en Yemen: este es el balance de los «combatientes del califato», como se autodenominan los miembros del EI en sus mensajes de audio divulgados por Internet.

La milicia centra su actividad en Irak y Siria. A mediados del año pasado declararon un «califato» en parte de ambos países y su líder, Abu Bakr al Bagdadi, se autonombró «califa». Sin embargo, el califato se desmorona.

Los ataques aéreos de la alianza liderada por Estados Unidos hacen casi imposible que los yihadistas puedan moverse libremente por su territorio. Según medios locales, los ataques coordinados por el Ejército iraquí y combatientes kurdos están derrotando lenta pero firmemente a la milicia, y los observadores hablan de deserciones y baja moral de combate entre sus filas. Ante este panorama, parece que el Estado Islámico está cambiando de estrategia: ahora los yihadistas pretenden exportar el terror más allá de las fronteras del «califato», expandiendo el miedo allende las fronteras que se encuentran bajo su control.

En realidad, el EI delata así el mito de su formación: Al Bagdadi creó la milicia a partir de una escisión de la red Al Qaeda. Pero en lugar de expandir el terrorismo perpetrando atentados como el del World Trade Center en Nueva York, soñaba con una lucha que le valiera un Estado real, su califato. Una utopía para combatientes yihadistas de todo el mundo. 

Para lograrlo, también se sirve de métodos brutales: decapitaciones, crucifixiones públicas, quemas... Cuando el líder de Al Qaeda, Aiman al Zawahiri, intentó atar bajo su dominio a los iraquíes, Al Bagdadi respondió con un mensaje divulgado en Internet: «Debo decidirme entre las reglas de dios y las de Al Zawahiri, y elijo las de dios». Con la proclamación de su califato, Al Bagdadi entusiasmó a los combatientes como no había hecho Al Qaeda en mucho tiempo, señalan expertos. Los yihadistas tuvieron éxito donde el aparato Estatal amenazaba con desintegrarse, señala Behman Said. Ofrecieron a los combatientes «un gobierno relativamente estable y prestaciones estatales» cuando Damasco y Bagdad fracasaban.

Sin embargo, cuantos más combatientes recluta la milicia, mayor es la falta de escrúpulos que muestra en sus conquistas. «Obtener y ampliar» es la doctrina impuesta por Al Bagdadi para su territorio. En un principio, el EI colgaba una y otra vez brutales videos en Internet. Ahora, está creando nuevas «provincias» más allá de su califato, convirtiéndose en una red como la que Al Bagdadi despreció en el pasado de Al Qaeda.

En Egipto y Libia ya se han creado filiales del EI, mientras que los ataques de Túnez o Yemen están llamados a seguir cimentando la ilusión de un gran Estado. El investigador Aaron Zelin, del Washington Institute, ve en la nueva red un peligro mayor que el que representó Al Qaeda. Aunque hasta ahora sus provincias no sean importantes, el EI ya las utiliza en videos con fines propagandísticos, señala. De este modo, señala, el lema «obtener y ampliar» del EI parecería realidad, aunque sólo sea para fortalecer el fanatismo de los yihadistas de todo el mundo.

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