Netanyahu intenta suavizar las deterioradas relaciones con EE.UU.

Barack Obama todavía no ha felicitado al primer ministro israelí por su victoria, sino que fue el secretario de Estado, John Kerry, quien le dedicó una breve llamada


Ramala / Corresponsal

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, todavía no ha felicitado a Benjamín Netanyahu por su victoria en los comicios de este martes. El israelí solo recibió una breve llamada del secretario de Estado, John Kerry. No es ningún secreto que el Ejecutivo de Bibi y la Administración Obama nunca se han gustado, pero saben que están condenados a entenderse. Las históricas relaciones entre los dos Estados están por encima de sus Gobiernos de turno.

La campaña electoral israelí tensó aún más la cuerda. Comenzó con un Netanyahu criticando a Obama frente al Congreso por su acuerdo nuclear con Irán y terminó con el rechazo al reconocimiento de Palestina. Tras los holgados resultados, y afianzado en el poder, toca recular: «América no tiene mayor aliado que Israel e Israel no tiene mayor aliado que Estado Unidos», declaró ayer el líder del Likud a la NBC.

Pero el comentario que descolocó durante su intervención en la cadena estadounidense fue la vuelta al apoyo de los dos Estados, que había descartado durante la campaña para arrastrar el voto colono y de la ultraderecha y que llevó a EE.UU. a pedir su replanteamiento. «Yo quiero una solución sostenible y pacífica de dos Estados. Pero, para eso, las circunstancias tienen que cambiar», matizó ayer el primer ministro. En realidad no se desdice, porque sigue sin establecer fecha ni modo, y el precedente desde que llegara al poder en el 2009 es la colonización. En el 2012, 341.400 colonos vivían en Cisjordania. Hoy, casi el doble: más de 600.000 colonos pueblan con facilidad una tierra sin Estado soberano.

Washington ha mostrado más preocupación por esta reelección, que apunta a una política aún más dura hacia los palestinos que la vivida en Cisjordania y entre la minoría árabe de Israel, esperanzados en que la previsible presión motive una intervención internacional. El jefe negociador de la Autoridad Palestina, Saeb Erekat, apostaba ayer por insistir en esta estrategia. «Claramente decimos que iremos al Tribunal Penal Internacional de La Haya y vamos a acelerar, proseguir e intensificar los esfuerzos diplomáticos» declaró Ereak. Una determinación que motivará un posicionamiento decidido de Estados Unidos.

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