Europa se prepara para negociar con Tsipras un plan B

El Eurogrupo exige a Atenas cumplir con los ajustes para aliviar la deuda, pero Syriza declara muerto el memorando

Seguidores de Syriza no pueden contener la emoción al conocer el resultado electoral.
Seguidores de Syriza no pueden contener la emoción al conocer el resultado electoral.

bruselas / corresponsal

Los pronósticos se cumplieron ayer. La victoria de Syriza era un escenario que Bruselas estudiaba desde que los primeros sondeos catapultaron a la formación de Alexis Tsipras a la cabeza en intención de voto. No cogió a nadie por sorpresa. Con una deuda del 170% del PIB y un segundo rescate a punto de caducar emergen muchas incertidumbres sobre el futuro más inmediato de Grecia, que necesitará ayuda financiera adicional para sostener sus cuentas. Sobre este punto debatirán hoy los ministros de Economía del euro quienes descartan tomar alguna decisión inmediata. Los socios europeos y Bruselas ya tienen una hoja de ruta diseñada y saben que, independientemente de quién tome el bastón de mando en Grecia, la renegociación del rescate y la reestructuración de la deuda helena serán inevitables si se quiere evitar un «Grexit» letal para unos y otros. Eso sí, quieren asegurarse de que Atenas cumple con sus compromisos de reformas: «Hay margen para negociar y hablar sobre el diseño de los programas de ajustes. Pero pedir simplemente un crédito sin condiciones no funcionará», anticipó el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, al semanario alemán Der Spiegel. Los socios de la Eurozona estarían dispuestos a aliviar la carga de la deuda griega alargando los plazos de devolución y reduciendo los intereses pero líderes como la canciller alemana, Angela Merkel, no quieren ni oír hablar de una nueva quita a los acreedores, en su mayor parte otros socios de la zona Euro. La pelota estará, por tanto, en el tejado del nuevo Gobierno griego. Aunque algunos funcionarios europeos aseguran que las negociaciones «irán bien, mejor de lo que la gente piensa», Tsipras plantará batalla. En lo que parece un claro anticipo de su estrategia, el jefe de su equipo económico, Yiannis Milios, proclamó nada más cerrarse las urnas la «muerte» del memorando pactado por Atenas con la troika. La urgencia marca ahora el calendario griego. El 28 de febrero vence la primera prórroga del segundo rescate heleno y no se sabe si por entonces habrá nuevo Gobierno en Atenas que retome las negociaciones con la troika y desbloquee el último tramo de ayuda de 1.800 millones de euros. El Eurogrupo se plantea poner en marcha una segunda prórroga para no cerrar el grifo a Atenas el próximo uno de marzo. La medida podría extenderse medio año mientras se negocia también un tercer paquete de ayudas. «Cualquier Gobierno griego seguirá necesitando apoyo de la eurozona», aseguró Dijsselbloem. El triunfo de ayer de Syriza abre las puertas en Europa a un nuevo debate sobre la necesidad de abrir la mano con los países rescatados. «La renegociación de la deuda griega no debe ser un tabú», reconoció ayer el líder de los socialistas europeos, Gianni Pittella. cambio de era en grecia

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