Le Pen, fuera de la unidad nacional

La ultraderecha no ha sido invitada a la marcha del domingo convocada por las fuerzas democráticas. Francia teme un repunte del antiislamismo


Burdeos / E. La Voz

El día de luto nacional en Francia por la masacre contra la revista Charlie Hebdo dejó un regusto político amargo. El ultraderechista Frente Nacional (FN) ha sido excluido de la unidad defendida por el presidente François Hollande después de lo que la prensa gala llama el 11-S francés. Divorcio político en un día en el que se produjeron diferentes ataques contra lugares de culto musulmanes que hacen aumentar el miedo a un repunte de la islamofobia.

Todas las fuerzas democráticas, desde el Frente de Izquierdas hasta la conservadora UMP, confirmaron su presencia en la «marcha republicana» organizada para el domingo en París por iniciativa del Partido Socialista. Pero la llamada a la unidad nacional se acaba en el FN. «Nadie ha convidado al FN. Las cosas quedan claras, las máscaras caen. La unión nacional es una maniobra politiquera penosa», protestó Marine Le Pen, quien denunció una tentativa de marginar al «único movimiento político que no tiene ninguna responsabilidad en la situación actual». En la misma línea su sobrina, la diputada Marion Maréchal Le Pen, responsabilizó a socialistas y conservadores de haber «dejado crecer el islamismo radical en el territorio francés».

La ausencia del Frente Nacional fue justificada por el organizador de la convocatoria, el diputado del PS François Lamy, al considerar que el FN «divide el país, estigmatiza a los musulmanes y juega con nuestros miedos» y que, por tanto, la invitación «no debería ni plantearse». Una actitud que el dirigente de la UMP François Fillon lamentó al creer que «no se puede hablar de unidad nacional excluyendo a varios millones de votantes franceses».

Le Pen será recibida hoy en el Elíseo por Hollande, quien ayer se reunió con Nicolas Sarkozy, en su primera entrevista desde el traspaso de poderes en el 2012.

Ataques contra mezquitas

El día de luto tuvo como momento de mayor solemnidad el minuto de silencio, solo roto por el tañido de las campanas de Notre Dame. Ya de noche, otro emblema nacional, la torre Eiffel, se unió al dolor apagando sus luces. Por segunda noche consecutiva la plaza de la República reunía a numerosas personas.

La jornada de recogimiento se vio empañada por tres ataques contra lugares de culto musulmanes en tres ciudades de Francia sin causar víctimas. En Mans se lanzaron cuatro granadas contra una mezquita; en Port-La-Nouvelle, cerca de Perpiñán, un hombre disparó varias ráfagas de perdigones contra una sala de culto; y en Villefranche-sur-Saône, cerca del Ródano, estalló un explosivo artesanal en un restaurante de kebab cercano a una mezquita.

Las organizaciones musulmanas de Francia comienzan a preocuparse. Abdalá Zekri, presidente del Observatorio contra la Islamofobia, dijo estar «inquieto ante la posibilidad de que se cometan actos antimusulmanes» y pidió a las autoridades «aumentar la seguridad». Todas llamaron a sus fieles a sumarse masivamente a la marcha del domingo y apelaron a los imanes a condenar con firmeza la violencia «vengan de donde vengan».

Michel Houellebecq ha suspendido la promoción de su novela Sumisión. En esta obra habla de una Francia islamizada con un presidente musulmán.

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