La OTAN pone fin a sus 13 años de misión de combate en Afganistán

El 1 de enero toma el relevo la operación reducida para adiestrar al Ejército

El general estadounidense John Campbell pliega la bandera de la ISAF en un acto en Kabul.
El general estadounidense John Campbell pliega la bandera de la ISAF en un acto en Kabul.
Can Merey
Kabul / AFP, DPA

Con una ceremonia simbólica en su cuartel general en Kabul, la Fuerza de la OTAN en Afganistán (ISAF) puso fin ayer a su misión de combate de 13 años en Afganistán. Una retirada que deja el país a expensas de la insurgencia talibán. Pese a ello, las tropas internacionales sienten que han cumplido. «Juntos hemos sacado al pueblo afgano de las tinieblas de la desesperación y le hemos dado esperanza en el futuro», dijo el general John Campbell ante los soldados. Las voces críticas aseguran que el país queda sumido en un infierno. De hecho, la Alianza Atlántica comunicó en el último momento los detalles de la ceremonia oficial para evitar atentados.

La misión Apoyo Decidido tomará el relevo el 1 de enero de la misión de combate de la ISAF. En ella participarán unos 12.500 militares que deberán ayudar y adiestrar a los 350.000 miembros de las fuerzas de seguridad. Una operación considerada por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, como «un nuevo capítulo» para Afganistán.

Más de 3.400 muertos

Cuando los soldados invadieron a finales del 2001 el país, poco meses después del 11-S y con el objetivo de acabar con el régimen talibán que había dado cobijo a Al Qaida y a su líder Osama Bin Laden, nadie habría pensado que permanecerían durante trece años, y que al final habría que lamentar 3.485 muertos de más de una veintena de países, entre ellos España. En su momento álgido, en el 2011, las fuerzas de la OTAN contaron con hasta 130.000 soldados de 50 países.

Para los talibanes, «los 13 años de misión americana y de la OTAN han sido un fracaso absoluto en Afganistán», dijo su portavoz. Barack Obama saludó ayer el fin de la misión de la OTAN, pero advirtió que el país continúa siendo «un lugar peligroso».

Los recientes atentados, sobre todo en Kabul, pone de relieve las dificultades que afrontará la próxima fuerza internacional. Y la violencia va en aumento. Este año la ONU registró un récord de víctimas civiles: 3.188 muertos y 6.429 heridos. El 75 % de ellas se debieron a los talibanes, en tanto que la ISAF se atribuye en su propio informe menos de un 1 %. Asimismo, más de 4.600 miembros de la policía y del Ejército afganos perdieron la vida en los 10 primeros meses de 2014, un balance de fallecidos mayor que el de la OTAN desde el 2001.

Graeme Smith, del International Crisis Group (ICG), cree que «comparada con cuando empezó la misión de la ISAF, hoy Afganistán es un infierno». El vicecomandante aliado Carsten Jacobson admite que «Afganistán sigue siendo un país en guerra».

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