Haití estalla en ira y fuerza la dimisión del primer ministro

Los manifestantes exigen la renuncia del jefe de Estado por corrupción y la celebración de elecciones generales

Laurent Salvador Lamothe
Laurent Salvador Lamothe

Michel Joseph Martelly dejó de ser el rapero Sweet Micky poco antes de asumir la presidencia de Haití el 14 de mayo del 2011. La fama y la promesa de un gobierno transparente para la reconstrucción del país tras el terremoto que lo devastó en el 2010 lo llevaron al poder en una controvertida segunda vuelta. Pero la tranquilidad le duró unos meses. Pronto comenzaron las muestras de rechazo, las acusaciones de corrupción y la petición de nuevas elecciones generales. El sábado, los enfrentamientos entre manifestantes y la Policía fueron tan violentos que un hombre murió.

El mandatario admitía así el informe de una comisión nombrada por su gabinete en el que se pedía un nuevo Ejecutivo. Poco después el primer ministro, Laurent Lamothe, presentó su renuncia aparentemente forzado por su jefe. «Estoy abandonando el puesto de primer ministro esta noche con la sensación de haber cumplido», dijo Lamothe. Y agregó: «Pusimos a este país en una dinámica de cambio real y profunda para el beneficio de la población». Sin embargo, Haití continúa siendo el Estado más pobre y desigual en el hemisferio occidental. Cinco años después del seísmo catastrófico, todavía no ha logrado recuperarse.

Si con el malestar interno no era suficiente, Estados Unidos se sumó a las voces que exigen la organización rápida de elecciones generales, esperadas en Haití desde hace tres años. «Los comicios son fundamentales para el desarrollo democrático de Haití y para su reconstrucción y desarrollo», señaló la portavoz del departamento de Estado norteamericano, Jennifer Psaki. Con ese respaldo, los violentos choques estallaron en el centro de Puerto Príncipe, muy cerca de las ruinas del Palacio Presidencial, cuando dos altos funcionarios estadounidenses visitaban la isla para reunirse con dirigentes de la oposición, liderada por el partido Familia Lavalás del expresidente Jean Bertrand Aristide. Uno de sus portavoces reclamó: «Martelly y Lamothe deben irse. Que los estadounidenses vengan por ellos ya que fueron ellos los que los pusieron en el poder». En los disturbios, los policías dispararon armas automáticas y los cascos azules, encargados todavía de mantener la seguridad, lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a la turba que atacó con piedras un vehículo de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah).

Comicios legislativos

La oposición acusa a Martelly de malversación de fondos y de querer perpetuarse en el poder instaurando una dictadura. Concretamente, la senadora Edmonde Supplice Beauzile denunció que el mandatario usa los recursos del Estado y de Petrocaribe para tratar de modificar la Constitución y reelegirse en los comicios del próximo año. Dijo que favorece en proyectos estatales, como la instalación de paneles solares, a allegados sin convocar licitaciones, para comprar votos para su proyecto continuista. Otros denuncian corrupción con empresas de República Dominicana.

Según la Constitución, antes de las elecciones generales deberían realizarse comicios legislativos, pero Martelly no ha logrado organizarlos. Desde la presidencia haitiana se rechazan «terminantemente» todas las acusaciones contra el gobernante que, aseguran, buscan «envenenar a la opinión pública, mancillar la imagen de Martelly y socavar su integridad». Confían ahora en que la renuncia de Lamothe sea suficiente para apaciguar la situación mientras dura el retraso de las elecciones legislativas y municipales.

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