Obama no llevará ante la justicia a los responsables de las torturas de la CIA

La Casa Blanca no se plantea abrir ninguna investigación criminal y espera que el informe del Senado cierre una etapa negra de su reciente historia


Nueva York / Corresponsal

El informe del Senado sobre las torturas llevadas a cabo por la CIA ha provocado una auténtica conmoción en EE. UU. La ONU y organizaciones de derechos humanos exigen que los responsables de esas prácticas sean llevados ante la justicia, pero la Casa Blanca no se plantea abrir ninguna investigación criminal. El objetivo de Barack Obama es que el informe cierre una etapa negra de su reciente historia tras el colapso que trajo consigo el 11-S, pero absolutamente nada más.

Mientras, los estadounidenses intentan digerir las brutales técnicas de interrogatorio contra sospechosos de terrorismo, a la vez que asisten a la polémica sobre si esas torturas sirvieron o no para algo. El informe defiende que no, pero la CIA replica que sí y que fue esencial en la localización y muerte de Osama Bin Laden. Los medios contradecían esa aseveración y señalan que la información clave -en concreto la relacionada con el mensajero de confianza del líder de Al Qaida, Abu Ahmad al Kuwaití-, no se obtuvo en ninguno de esos interrogatorios.

El informe ha provocado un enfrentamiento entre el jefe de la CIA, John Brennan, y los demócratas. En el 2013, cuando fue designado para el cargo por Obama, Brennan aseguró que creía que la técnica del submarino era una forma de tortura y que pensaba que no ayudaba a conseguir mejor información. Además, la investigación que entonces iniciaba el Comité de Inteligencia sobre los interrogatorios aprobados tras el 11-S sería para él «una prioridad». Casi dos años después, su opinión ha cambiado radicalmente y con ello ha logrado enfadar a los demócratas. Ahora Brennan defiende la actuación de la CIA y sus peculiares técnicas. Además, ha hecho todo lo posible por impedir la publicación del informe a base «censura innecesaria» y «tácticas dilatorias».

Otra de las polémicas abiertas es la cuestión de cuánto sabía de las torturas de la CIA el presidente George W. Bush y desde cuándo. En el informe se asegura que fue informado por primera vez en el 2006 y mostró su «bochorno» ante la foto de «un detenido, encadenado al techo, llevando un pañal». El entonces director de la CIA Michael Hayden aclaró ayer que no es cierto que Bush no conociera los detalles de las técnicas de interrogatorio hasta el 2006, porque el entonces presidente «aprobó personalmente» aplicar la asfixia simulada al líder de Al Qaida Abu Zubaidah, detenido en el 2002.

En cambio la CIA se encargó que el entonces secretario de Estado, Colin Powell, no se enterara de esas prácticas porque «estallaría de rabia».

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