Los interrogatorios de la CIA fueron «más brutales» de lo que contaron sus agentes

Un informe revela, además, que en los ocho años posteriores a los atentados del 11-S los métodos de la agencia no fueron efectivos

Sede de la CIA en Virginia
Sede de la CIA en Virginia
La Voz
Redacción

El informe del Comité de Inteligencia del Senado estadounidense revelado este martes sobre las técnicas de interrogatorio de la CIA asegura que los agentes actuaron de una manera «más brutal» de lo que indicaron a los legisladores y a los estadounidenses y que además sus métodos no fueron efectivos.

El informe, publicado tras 5 años de recopilación de documentos e investigaciones, aborda el uso de controvertidos métodos de interrogatorio a sospechosos y miembros de Al Qaida retenidos en instalaciones secretas en Europa y Asia en los ocho años posteriores a los atentados del 11 de septiembre del 2001. El estudio del Senado también denuncia que la CIA «no llevó un conteo profundo o preciso del número de personas que detuvo, y del número de detenidos que no reunían las condiciones mínimas para ser detenidas».

Los sospechosos fueron sometidos a técnicas que incluían el ahogamiento simulado, mantenerlos durante períodos prolongados en posiciones incómodas, impedirles dormir y otros métodos que fueron aplicados en centros de detención clandestinos manejados por la CIA y en la prisión de la base militar de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo en la isla de Cuba. El entonces presidente, George W. Bush, no fue informado en detalle sobre las técnicas, en cuya eficacia insistía la CIA. El director de la Agencia Central de Inteligencia, John Brennan, asegura que la aplicación de brutales métodos de interrogatorios ayudó a prevenir ataques, pero admite que se cometieron errores.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha insistido tras conocerse el informe que la tortura por parte de la CIA a sospechosos de pertenecer a la red Al Qaida fueron «contrarias a los valores» que defiende su país. «Por esa razón decidí prohibir la tortura cuando asumí la presidencia, porque una de las herramientas más poderosas que tenemos para enfrentar a los terroristas y mantener seguros a los estadounidenses es mantenernos fieles a nuestros ideales», dijo Obama. El documento «refuerza mi opinión de que estos duros métodos no sólo fueron incoherentes con nuestros valores como nación, sino que no fueron de servicio a nuestros esfuerzos generales contra el terrorismo ni nuestros intereses de seguridad nacional», indicó el presidente de los Estados Unidos.

Las prácticas de la polémica

El informe del Comité de Inteligencia del Senado de 525 páginas, que incluye párrafos enteros cubiertos por una tinta negra para proteger información confidencial, apunta que la CIA impidió que el Congreso y la Casa Blanca tuvieran acceso a información sobre lo ocurrido en los interrogatorios. El informe sobre la investigación promovida por el Senado y realizada entre el 2009 y el 2012 fue finalmente publicado pese a que el secretario de Estado, John Kerry, advirtió la semana pasada sobre el impacto negativo que podría tener para los intereses estadounidenses en el mundo.

El documento contiene duras revelaciones sobre el programa secreto que puso en marcha el gobierno del presidente George W. Bush (2001-2009) para interrogar a las personas consideradas sospechosas de tener vínculos con Al Qaida, después de los ataques del 11 de septiembre.

Los sospechosos fueron sometidos a técnicas que incluían el ahogamiento simulado, mantenerlos durante períodos prolongados en posiciones incómodas, impedirles dormir y otros métodos que fueron aplicados en centros de detención clandestinos manejados por la CIA y en la prisión de la base militar de Estados Unidos en la bahía de Guantánamo en la isla de Cuba. En concreto, el personal médico de la agencia dio la voz de alarma porque el método del ahogamiento simulado estuvo a punto de ahogar al Jalid Sheij Mohamed, cerebro de los atentados del 11-S.

Respecto a esta técnica, la más comentada en los últimos años desde que salió a la luz este programa, el informe sugiere que se habría aplicado a más de los tres detenidos que ha reconocido la CIA, ya que por ejemplo hay fotos de una prisión en Afganistán en la que la agencia asegura que nunca se realizó.

Resultados inflados

De acuerdo con el informe, altos cargos como los ex directores de la CIA George J. Tenet, Porter J. Goss y Michael V. Hayden, inflaron el valor del programa de interrogatorios durante sus reuniones secretas tanto en la Casa Blanca como en el Congreso, así como en sus intervenciones públicas. Igualmente, se documentan decenas de casos en los que cargos de la CIA presuntamente engañaron a sus superiores e incluso a sus compañeros sobre cómo se gestionaba el programa y lo que había logrado. En un caso, un memorándum interno de la CIA transmite instrucciones de la Casa Blanca para que se mantenga el secreto el programa al entonces secretario de Estado, Colin Powell, según el Washington Post.

También queda desmontado el argumento de que estas técnicas de interrogatorio, a las que el presidente Barack Obama no ha dudado en calificar de tortura, no aportaron información fundamental que permitiera localizar a Osama bin Laden, al contrario de lo que asegura la CIA. Por otra parte, por primera vez se ofrece un listado completo de los 119 prisioneros bajo custodia de la CIA y se indica que al menos 26 de ellos fueron detenidos por errores de identidad o por mala información de Inteligencia.

Una revelación que solo traerá más violencia

El expreso británico de Guantánamo Moazzam Begg ha asegurado este martes que el informe de la CIA traerá más violencia y más tensión con el Estado Islámico, por lo que piensa que no ayudará a mejorar la situación. «No creo que nos enseñe nada que no supiéramos ya», ha dicho Begg a la agencia de noticias Reuters. «No traerá nada bueno», ha añadido. Los ejemplos citados en el informe «sólo darán un resultado, más odio», según Begg.

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