Túnez cierra con las presidenciales su transición política

Los islamistas renunciaron a presentar un candidato tras su derrota en octubre

Seguidora del conocido como el Berlusconi tunecino.
Seguidora del conocido como el Berlusconi tunecino.
La Voz

Túnez cierra hoy con las elecciones presidenciales su transición política después de ser el detonante de la Primavera Árabe en el 2011. El único país que se jacta de haber instaurado un régimen democrático tras la caída del dictados Zin Ben Alí, aunque después de tres complicados años en los que la deriva islamista -con la irrupción de grupos salafistas que querían imponer la ley islámica-, el asesinato de dos líderes de la oposición y los problemas económicas estuvieron a punto de hacer fracasar ese objetivo. También la única nación que ha apartado a los islamistas del poder legítimamente en las urnas.

Los tunecinos estrenan su primera elección democrática de un jefe de Estado. Desde la independencia de Francia en 1956, solo han tenido dos presidentes: Habib Burguiba, el padre de la independencia, y Ben Alí, que llegó al poder tras un golpe de Estado incruento en 1987 y se mantuvo hasta enero del 2011, cuando la revuelta popular le forzó a huir a un exilio dorado en Arabia Saudí. Según la nueva Constitución, si bien el poder ejecutivo lo ostenta el primer ministro, el presidente tiene un gran peso en defensa y política exterior.

A la presidencia optan 27 candidatos, aunque siete ya se han retirado. El favorito es Beyi Caid Esebsi, de 87 años, después de que su partido laico Nida Tunis ganara a los islamistas de Ennahda en las legislativas de octubre. Los islamistas, en el poder hasta principios del 2014, han renunciado a presentar candidato y han dado libertad a sus votantes.

Entre los demás candidatos destaca el presidente saliente, Moncef Marzuki, destacado miembro de la oposición a Ben Alí y que se presenta como independiente con el apoyo de distintas líneas del islam político.

El Berlusconi tunecino

El llamado a dar guerra en el futuro, tras convertirse en la tercera fuerza más votada en las legislativas, es el magnate Slim Riahi, conocido como el Berlusconi tunecino por su aspecto de gentleman y ser dueño de un importante equipo de fútbol, el Club África. Su partido cerró la campaña el viernes con un espectacular mitin que terminó con un concierto del rapero local Kafon para disfrute de sus principales seguidores: los jóvenes.

Por último están el comunista Hamma Hammami, líder de la alianza izquierdista Frente Popular, que logró un sorprendente ascenso en las legislativas de octubre, y la independiente Kalthum Kannu, jueza del Tribunal de Casación, la primera mujer que opta a la presidencia en la historia del país. Una candidatura simbólica, pero que abre la puerta a una mayor participación de la mujer en la vida política. Si ninguno obtiene la mayoría absoluta, habrá segunda vuelta en diciembre.

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