Alemania «facilita» el retorno

La sentencia europea obligará a regresar a los gallegos sin recursos ni empleo


Redacción / La Voz

Volver de Alemania es hoy un poco más fácil que la semana pasada. No es que haya descendido el precio de los billetes de avión, sino que mantenerse en el país de Merkel sin empleo se ha complicado con la sentencia de un tribunal de la UE que permite a Alemania denegar las ayudas sociales a los extranjeros que no estén ejerciendo ninguna actividad económica. «Non sei si serán poucos o moitos, pero supoño que haberá galegos afectados», aventura Inés Maceiras, una gallega de Muros que lleva algo más de un año instalada en Hamburgo. Inés dedica una parte de su tiempo a colaborar con la Asociación Cultural Galega de esa ciudad y es consciente del gran número de gallegos que han llegado en busca de un empleo: «Hai traballo, pero non é tan fácil de atopar».

La medida avalada por el tribunal de la UE afecta sobre todo a aquellos que se han desplazado y no han conseguido encontrar empleo: «A min custoume case un ano -explica Isabel-, que aproveitei para aprender o idioma. Sobrevivín cos meus aforros e tiven sorte, porque estiven vivindo co meu mozo».

Fran Castiñeira es un coruñés que lleva ocho años en Ratisbona (en alemán Regensburg), una pequeña localidad de Baviera entre Núremberg y Múnich: «Eu penso que é unha medida electoralista, para recuperar aos votantes que se foron aos partidos máis euroescépticos nas últimas eleccións», opina. Este técnico de laboratorio considera que el origen de la demanda está más relacionada con los emigrantes llegados de los países que se han incorporado más recientemente a la UE, singularmente Rumanía y Bulgaria: «Aínda que a sentenza afecta a todos, claro». Asegura que Alemania es un estado muy social, donde existen ayudas diversas para evitar las bolsas de exclusión: «Pero tamén se controla moito para evitar o fraude. Eu penso que esta medida era innecesaria». Él, por su parte, no está preocupado por su repercusión: «Afortunadamente, nunca tiven que pedir unha axuda».

Otro gallego con un amplio recorrido en Alemania es Juan Manuel Díaz, que llegó desde Fisterra para convertirse en el jefe de cocina de la embajada española en Berlín: «Este problema sempre o tivemos aquí. Non cho poñían por escrito pero ameazábante de diferentes maneiras», explica. Según dice, hace ya más de diez años tuvo que apoyarse en su jefe para que le renovaran su tarjeta de residente de forma indefinida ante las reticencias de los funcionarios: «A mellor solución e poñerse en mans dun avogado xa que a ningún funcionario lle gusta ver unha carta dun avogado diante da mesa», afirma.

El caso es que la sentencia pondrá en la picota a todos aquellos gallegos que hayan agotado sus recursos y no hayan conseguido un empleo, muchas veces a causa de las dificultades que supone el idioma: «Moitos dos que veñen teñen unha titulación académica e polo menos, algo de inglés -afirma Inés Maceiras-. Pero tamén hai unha parte que non está especializada. Eses son os que tardan máis en atopar un emprego». Hasta ahora, moverse adecuadamente con los recursos del Estado podía suponer una solución para la vivienda y las necesidades básicas además de una renta mínima cercana a los 400 euros. A partir de ahora, esos privilegios quedarán reservados para los ciudadanos alemanes o para los que hayan tenido un empleo. El tribunal de justicia de la UE, por tanto, ha asfaltado el camino de vuelta.

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