La muerte de dos israelíes y las protestas avivan el temor a una tercera intifada

El primer ministro Benjamín Netanyahu «invitó» a los árabe-israelíes que no estén de acuerdo con su política «a irse a Cisjordania y Gaza»

La Voz

Los palestinos celebran hoy el décimo aniversario de la muerte de Yaser Arafat en medio del temor a que la escalada de tensión y violencia que se vive termine desatando un tercera intifada. Dos ataques palestinos con armas blancas contra israelíes dejaron dos muertos y dos heridos, después de un fin de semana de disturbios de la minoría árabe- israelí en protesta por la muerte de uno de los suyos a manos de un policía de gatillo fácil. En un mensaje sin precedentes, el primer ministro Benjamín Netanyahu «invitó» a los árabe-israelíes que no estén de acuerdo con su política «a irse a Cisjordania y Gaza». Mientras, Hamás y Yihad Islámica alabaron los dos ataques.

El primero tuvo lugar en la estación de tren Hagana, en Tel Aviv, una ciudad que se había mantenido a salvo de la violencia. Un palestino de 17 años apuñaló en el pecho a un soldado israelí de 20, que murió en el hospital. El agresor, que había entrado ilegalmente en Israel desde Nablus, resultó herido en la detención.

Cinco horas más tarde se produjo el segundo ataque. Una mujer de 25 años murió apuñalada y dos hombres de 26 y 50 años resultaron heridos. El atacante fue abatido a tiros por un guardia. Se produjo entre la colonia de Alon Shvut y el cruce de Gush Etzion, donde fueron asesinados en junio tres jóvenes israelíes, lo que provocó la ofensiva de represalia sobre la franja de Gaza.

El Shin Bet identificó al agresor como Maher Hamdi Hashalmon, de 30 años, residente de Hebrón y afiliado a la Yihad Islámica. Poco después, esa milicia armada reivindicó el apuñalamiento. Hashalmon había cumplido cinco años de prisión por lanzar una cóctel molotov contra las tropas israelíes, según el diario Haaretz.

Netanyahu estaba reunido anoche con su gabinete de seguridad, en medio de las exigencias de mano dura de la derecha radical.

Este es el quinto ataque en dos semanas y se produce en medio de la espiral de violencia en Jerusalén Este, a causa de la campaña de los ultranacionalistas judíos para reclamar el derecho a rezar en la Explanada de las Mezquitas, y tras un fin de semana plagado de protestas por la muerte a manos de un agente de Jeir Hamdan, un árabe-israelí de 22 años.

Protestas árabe-israelíes

Las protestas y huelgas del sábado y el domingo, que llegaron a las universidades de Haifa y Tel Aviv, dejaron al menos 24 detenidos, entre ellos 10 menores. Ayer, miles de escolares marcharon por pueblos árabes del norte israelí para pedir que se castigue al policía. Los ciudadanos árabes de Israel constituyen el 20 % de los 8 millones de habitantes de Israel.

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